¿Dónde había estado Eva Victor todo este tiempo? Envidiablemente versátil, escribe, dirige y protagoniza un film que no solo es un soplo de aire fresco respecto a la temática que aborda, sino casi un prodigio en su tono. La Academy debería haber caído rendida a sus pies (¿una temática demasiado femenina, quizá?), pero ese ninguneo es lo de menos cuando la calidad de la historia habla por sí sola.

Nos han contado esta historia desde el desgarro, desde la female rage o desde el dramatismo más anulador y suicida, pero nunca como lo hace Victor. En Sorry, Baby no hay clichés, melodramas lacrimógenos, ni la clásica escena de la protagonista rompiéndose en un millón de pedazos. Aquí no hay explotación del sufrimiento, ni recreación en la violencia: el trauma es explorado desde la perspectiva de Agnes con una delicadeza, honestidad y dignidad apabullantes. A su protagonista le ocurre algo espantoso y solo lo intuimos a través de una de las escenas más creativas y brillantes del año pasado (implica el paso del tiempo sobre la fachada de algún edificio. Hasta ahí puedo leer). Posteriormente, observamos los efectos de ese terrible incidente que, como un veneno, si infiltra a través de su día a día, en su vida laboral, sus momentos de soledad y sus relaciones.

Narrada en forma de capítulos, nos encontramos con la particularidad de una estructura no lineal que pone a prueba al/a espectador/a retándole a atar cabos y obligándole a empatizar con Agnes en cada escena. Esto resulta su mayor dificultad, pero también su mejor baza. La puesta en escena fragmentada llena de saltos temporales, hace hincapié, brillantemente, en la no linealidad de la experiencia traumática y de la caprichosa subjetivad de su tiempo interno.

Alternando escenas que transitan de lo doloroso, oscuro, crudo, dramático e incómodo, a otras agridulces, luminosas o llenas de un agradecido humor negro, Victor subraya la complejidad, riqueza y profundidad de la experiencia humana, logrando un tono nada habitual, más allá del dramedy, que es casi un milagro fílmico.

Una de las pocas pegas que se le pueden poner es el trazado grueso de algún personaje que lo hace caer en la inverosimilitud o, en el caso de algunxs expectadorxs, entre lxs que no me incluyo, su falta de claridad o de respuestas fáciles.

Sin tsunamis dramáticos, ni escenas diseñadas para su exclusivo lucimiento, Victor interpreta a la resiliente Agnes con tanta honestidad, humanidad y ternura que resulta inevitable sospechar que hay mucho de Agnes en ella.  Y para cuando descubrimos el porqué del título el cariño y la complicidad hacia la protagonista es absoluta.

Notable, conmovedor y, a ratos, divertido debut, Sorry, Baby aborda un tema espinoso, complejo y delicado, huyendo de sensacionalismos y maniqueismos y siempre desde el respeto, la dignidad y la sensibilidad. Su cámara nos muestra a una cineasta madura y creativa. Además, se adopta a una michi. ¿Qué más se le puede pedir a una ópera prima? Ms Victor, por mi parte, no la perderé de vista.