Buscar

If you need me, whistle!

by Alhy K. Wood

Categoría

Series

8×06 Game of Thrones: Shame! Shame! Shame!

Cuando Rose Leslie pidió a Kit Harington que le spoileara el final de GoT, esta decidió pasarse 3 días sin hablarle. Viendo el cierre de la serie estrella de la HBO no es difícil comprender el porqué.

A D&D les debemos haber sabido adaptar una de las series más apasionantes, inteligentes y adictivas de las últimas décadas. Todo lo que nos han regalado, desde personajes a subtramas, incluye, probablemente, lo mejor y más satisfactorio de todo: la experiencia global compartida, el geek pride, las conversaciones interminables y la continua elaboración de hipótesis y teorías que nos han hecho volar la cabeza. Todas estas vivencias están ahí, son nuestras, nadie puede arrebatárnoslas. Sin embargo, al mismo tiempo, los showrunners han demostrado que, volando por libre, alejados del asesoramiento de George R.R. Martin, no sólo no han sabido estar a la altura del genial y muy jugoso material, sino que, tristemente, han traicionado, aniquilado y desvirtuado su esencia.

Seguir leyendo “8×06 Game of Thrones: Shame! Shame! Shame!”

Anuncios

8×05 Game of Thrones: Lost… in the ashes

Esta es la review más dolorosa que he escrito nunca. Si bien es cierto que, casi siempre, redactar la reseña de una serie en la que has vivido intermitentemente (y en la que te has refugiado) los últimos 8 años de tu vida, aún en estado de shock, y sin ningún tipo de perspectiva, es muy poco objetivo, por experiencia sé que el feeling de decepción máxima, dolor y estafa acabarán pasando, pero que, como ya ocurriera con Lost (salvando las distancias, of course. Aunque con el tiempo acabas obviando su bochornoso ending y volviendo a las 3 primeras temporadas), este horrible desenlace siempre resultará igualmente insalvable, doloroso, barato y, por qué no decirlo, una bofetada para cualquier fan de la serie.

Seguir leyendo “8×05 Game of Thrones: Lost… in the ashes”

8×04 Game of Thrones: Dracarys!

El episodio favorito de la octava temporada de Kit Harington, por una parte, nos devuelve a la eterna lucha por el poder y a las intrigas políticas y palaciegas que son la esencia de Game of Thrones, pero, por otra, nos confirma la incomprensible (¿y suicida?) elección de la HBO de finiquitar la final season en 6 miserables episodios. George, ahora entendemos por qué querías una novena temporada. ¡Nosotrxs también!

A partir de aquí, repaso de los principales protagonistas del episodio. Spoilers are coming!

  Seguir leyendo “8×04 Game of Thrones: Dracarys!”

Piloto de Legion: A “beautiful” mind

Aunque descubrí la nueva serie de Noah Hawley (Fargo) hace poco más de una semana, el hype sobre Legion comenzó en la última Comic Con. “Tiene demasiada buena pinta para ser verdad” pensé en aquel momento, pero con el piloto visto y (casi) digerido, puedo afirmar que no sólo está a la altura de las expectativas, sino que, probablemente, incluso, las supera.

 

Seguir leyendo “Piloto de Legion: A “beautiful” mind”

Momentazos de la sexta temporada de Juego de tronos (part 2)

 

La decepción se había apoderado de hasta el fan más acérrim@ de Juego de tronos. Tras los 5 notables primeros capítulos, el sexto, séptimo y octavo, a pesar de brillantes pinceladas puntuales, resultaron preocupantemente sosos, descafeinados y narrativamente insustanciales, centrándose en tramas secundarias o menos interesantes, incluyendo/alargando escenas prescindibles o abusando de anticlimáticas elipsis. Sin embargo, y para alegría de tod@s, los capítulos que han cerrado la irregular temporada, no sólo nos han hecho olvidar, de un plumazo, el mal sabor de boca, sino que han superado, en todos los niveles, tanto desde el punto de vista artístico como narrativo y argumental, los mejores episodios de la serie. Si quedaba alguna duda de que GoT acusaba signos de desgaste y no podía sorprender o reinventarse, se han disuelto por completo. Ya solo nos queda soñar a lo Bran con visiones futuras. ¿Lo mejor está por llegar? Repasemos, spoiler alert mediante, los motivos que nos animan a ilusionarnos:

 

Seguir leyendo “Momentazos de la sexta temporada de Juego de tronos (part 2)”

Momentazos de la sexta temporada de Juego de tronos (Part 1)

Las expectativas ante la sexta temporada de la serie más seguida del mundo llevaban meses cociéndose a fuego a causa de dos hechos insólitos hasta la fecha: estaría basada en material no publicado con anterioridad, adelantándose a Vientos de invierno, el sexto y antepenúltimo volumen de la saga (poniendo al mismo nivel de “no-tengo-ni-ideismo” al fan de la serie y al ávido lector de las novelas);  y resolvería el misterio de la dolorosa desaparición de Jon Snow, uno de los personajes más queridos (¿e imprescindibles?) de esta canción de hielo y fuego.

Seguir leyendo “Momentazos de la sexta temporada de Juego de tronos (Part 1)”

Juego de tronos: novela versus serie

Aviso 1: Esta entrada no contiene spoilers de la saga.
Aviso 2 (para fans cortamiembros y/o azuzadores de lobos huargo): No siento pasión por la famosérrima novela río Canción de hielo y fuego. Llegue a ella por consejo amiguil y admito que la curiosidad moderada del primer volumen pasó a ser inercia mezclada con la cabezonería que impulsa a terminar aquello que se empieza, pero, tras un segundo y decepcionante volumen, admito que, en mi caso, no ha acabado de llegar el invierno.
¿Error de marketing?
Creo que uno de los problemas de esta saga, supuestamente fantástica, es que es vendida como El señor de los anillos del siglo XXI, cuando, en realidad, es ficción medieval con (minúsculos) toques de fantasía. Si la vendieran como lo que es, veríamos a muchas personas devorándola en el metro, como si de Los pilares de la tierra o El nombre de la rosa se tratase.

El denostado término “fantasía” ha sido un arma de doble filo para el universo de George R.R. Martin. Por una parte ha servido para erigirla como saga de culto entre una minoría (que cada vez lo es menos), pero, por otra, la ha alejado del lector medio… hasta que llegó la serie. Y es que muchos perezosos serieadictos se han asomado al brutal mundo de los 7 reinos y han decidido, complacidos, que era una mezcla entre Los Tudor, Los Soprano y Roma… y se han pasado a las novelas.
Otr@s, entre los que me encuentro, tras haber degustado libro y serie, no acabamos de sentir entusiasmo por otro retrato más de la barbarie, oscuridad y machismo brutal que supuso la edad media, por lo tanto, las luchas de poder y las intrigas palaciegas, con sus traiciones, adulterios e incestos, nos la traen un poco al pairo.

Don’t get my wrong, no quiero insinuar que se trate de una mala novela o serie. Juego de tronos se sigue con más o menos interés, consigue ser adictivo, a ratos, pero no reinventa o revoluciona nada, ni tampoco tiene la profundidad o trascendencia como para conseguir calar o llegar al corazón. Es un buen producto para entretener y como tal debe ser tomado, sin mayores pretensiones.
Como lectora, sin embargo, me he sentido estafada con la etiqueta de genero fantástico porque lo que más me atrae de este es su poesía y lirismo. Sin embargo, no hay ninguno de estos elementos en Juego de tronos (muchos la adoran precisamente por eso), y es que Canción de hielo y fuego es brutal, gore, soez y grosera (haciendo honor a la época en la que teóricamente se inspira), pero carece del otro extremo de la balanza.

Mayor pro: Personajes carismáticos

Se suele anunciar a bombo y platillo que los personajes de Martin no son ni buenos ni malos, como si a estas alturas fuera digno de elogio o resultara extraordinario que un creador dibujara personajes humanos. A mi, particularmente, no me parecen ni tan ricos, ni tan complejos, ni tan originales como la gente comenta, pero, a pesar de todo, los principales motivos para girar páginas son: Tyrion Lannister, el “enano” (posiblemente, el más carismático, memorable y mejor dibujado de todos), Daenerys Targaryen (el personaje que más crece y evoluciona, el más feminista y el que, a priori, más promete) y, sobre todo, Jon Snow, el hijo bastardo al que han arrebatado todos sus derechos, oportunidades y privilegios antes de nacer, pero que, al mismo tiempo, es el que más cualidades tiene y más cosas merece. Jon se muestra tan leal hacia su familia como rencoroso, y tan lleno de ternura como de rabia (si por mi dependiera, lo nombraría rey de los 7 reinos junto a Daenerys… y gobernarían los dos, pero eso es otra historia).

La HBO contraataca

La serie Juego de tronos, es, básicamente, una adaptación muy fiel a la novela, que se permite, de vez en cuando, algunas licencias, para aclarar, adelantar o subrayar ciertas líneas argumentales.
Lógicamente, se recortan personajes y subtramas y se pierden matices en las descripciones, los personajes y sus relaciones, pero la esencia de Martin permanece.

* Ch-ch-ch-ch-changes

Lo más destacado tal vez sea que la adaptación a la pequeña pantalla es un poco menos brutal y gore (se reduce considerablemente la cantidad de peleas, destripamientos, carnicerías y miembros amputados, tanto equinos como humanos, por razones de presupuesto, seguramente), y aumenta la cantidad de sexo hasta el punto de que, a ratos, la serie parece una versión ligeramente porno de la novela (los momentos literarios erótico-festivos son escuetos y no superan las 5 líneas).

Algunos achacan esto último a un exceso típico de la HBO, pero a mi me parece un insulto a la inteligencia del espectador. Como muestra dos botones: Daenerys Targaryen se pasa los primeros capítulos prácticamente sin ropa, como si fuera más chica florero que actriz, y es sólo cuando la visten con ¿algo? que descubres que hay un personaje potente detrás.

Pero el caso más extremo de sexocentrismo, es el de la prostituta Ros, un personaje que no existe en la novela y que se han sacado de la manga con el único y patético objetivo de lubricar al personal. ¿Su momento clave? Una larga escena de sexo lésbico gratuito muy potente, que no viene a cuento de nada y que eclipsa totalmente al protagonista y a su discurso. Hetero, gay, bisexual, asexual… nadie puede creerse lo que está viendo. Debe ser que no confían en la capacidad de atención del público (especialmente masculino). Muy indignante y muy triste.

* Er casting

De sus actores, bastante competentes todos, lo que más sorprende, de entrada, es el cambio de edad. La familia Stark, casi al completo, tiene unos cuantos años más que en la novela. Robb y Jon superan ampliamente la mayoría de edad y Eddard y Catelyn (por coherencia con este último cambio) en lugar de unos lozanos 35, rondan los 50. Esto es positivo, especialmente en el caso de los hijos mayores, ya que resulta poco creíble (e inhumano) que ambos se enfrenten a sus nuevos retos con tanta madurez con tan solo 14 años (por muy medievales que sean).
A otras, como a la rubia platino Daenerys, le han subido la edad de 13 a ¿18?¿20? para suavizar el efecto Lolita de un personaje con una considerable carga sexual.

¿Las chapuzas? Joffrey, el rey niño y, posiblemente, uno de los personajes más odiados de toda la saga, en lugar de un rostro angelical, tiene una cara de capullo considerable (muy sutil, HBO), mientras que el señor de Invernalia, teóricamente, más moreno que un murciélago, es interpretado por el rubio Sean Bean (¿tanto te costaba teñirte, Boromir?), mientras que la mayoría de los actores de los clanes Targaryen y Lannister (morenos casi todos), lucen pelucones y tintes rubios sin complejos. ¿Ser mano del rey es lo que tiene? Teniendo en cuenta la importancia que el color del pelo llega a tener en la trama (los que ha han visto y/o leído ya saben por dónde voy) este detalle llama bastante la atención.

* Veredicto

Cuando uno lee las novelas, no puede obviar su descarada carga cinematográfica. De hecho, al resultar tan visuales y estar estructuradas básicamente en torno a diálogos, a veces se tiene la sensación de estar leyendo un guión con mucha paja y muchos detalles extra (Martin fue guionista y se nota).

Tal vez por la vocación cinematográfica de los libros, sumado al hecho de que a ratos su parsimonia se me ha llegado a atragantar, recomiendo ver la serie antes de leer la novela. Por primera vez y sin que sirva de predecente, como producto, me parece más redonda, más ágil y menos pretenciosa la serie que el book, a pesar de los defectos que he comentado antes (y otros que he obviado para evitar alargar la entrada). Luego, si el universo Martiniano entusiasma y se quiere profundizar más, siempre se puede recurrir a los libros, pero, en mi modesta opinión, los 7 reinos han nacido para ser visuales, no literarios.

Nota personal: ¿Qué tiene la serie que no tenga el libro?

Unos títulos de crédito super creativos y bonitos que destacan por encima del conjunto y Kit “Jon Snow” Harinton, lo más bonito que he visto en algún tiempo…

Six Feet Under: A Dos Metros Bajo El Cielo

Hace un mes conocí a los Fisher, esa familia deliciosamente disfuncional que regenta un negocio de pompas fúnebres. Confieso que, antes de animarme a verla, tenía mis resistencias: ¿llegará a gustarme una serie fundamentada en la muerte? Pero ya desde los cinematográficos y elegantes títulos de crédito (los mejores que he visto en televisión) te das cuenta de que Six Feet Under escapa a todo lo que has visto hasta la fecha. A partir de ahí, momentos, chispas y diálogos, te obligan contínuamente a abrir la boca. Y, sin darte cuenta, poco a poco, la temida grima o prejuicios iniciales, desaparecen.

A diferencia de la mayoría de las series, que empiezan con una primera temporada potente y luego se van desinflando a fuerza de alargar innecesariamente su trama, pronto descubres que las cinco temporadas que componen Six Feet Under son como una película de 100 minutos cortada en 5 partes: los veinte primeros minutos corresponden a la presentación de personajes, los siguientes veinte al inicio del nudo y así hasta la quinta y clímax final. Sin embargo, es demasiado compleja y densa para devorarla en pocos bocados. Por eso hay que valorarla en conjunto y paladearla sin prisas, pero con la maravillosa certeza de que pocas veces has podido bucear con tanta libertad en unas tramas, subtramas y personajes.

Para traspasar conciencias y corazones, la inteligencia, la capacidad crÍtica, la originalidad y el talento narrativo no bastan. Uno llega a pensar que Alan Ball y todo su equipo de guionistas han muerto muchas veces y han vuelto a nacer para alcanzar la sabiduría que destila esta serie.
Y es que no hace falta ser experto en psicología, para darse cuenta de su hondura y trascendencia y de lo milimétricamente modelados que están todos sus personajes. Sus miedos, pasiones, ambigüedades, lado oscuro y evolución desde el primer capítulo hasta el último, son, simplemente magistrales. Todos ellos resultan tan poliédricos, contradictorios, queribles (y al mismo tiempo detestables), tan creíbles, al fin y al cabo, que continuamente tienes la sensación de que podrías tocarlos.

Six Feet Under no hace concesiones ni a sus personajes ni al espectador. Es cruda, transgresora, ácida, dolorosa y políticamente incorrecta. Como la vida misma. Todo aquello que nos da miedo, que es tabú o que permanece en las cloacas de nuestro inconsciente, aparece sutilmente retratado con un humor negro, negrísimo. Homofobia, aborto, racismo, ninfomanía, drogodependencia, incesto, miedo a la muerte, culpa, el dolor del duelo y un largo etc. pondrán a prueba nuestras fobias y prejuicios de tal forma que habrá capítulos que te golpearán en el estomago con tanta fuerza, que tardarás un tiempo en recuperarte.

Pero tal vez su mayor merito sea embarcarte en su viaje sin tu permiso. Al principio, te sientes un seguro polizón en una embarcación en marcha. Sólo observas y en muchos casos lo que ocurre no tiene nada que ver contigo, pero poco a poco te vas dando cuenta de que, a través del microcosmos Fisher, es tu propia vida lo que estás observando: has pasado a formar parte del elenco de personajes y ya no puedes abandonar el barco.

Y es al llegar a la emotiva quinta y última temporada, cuando la serie descubre sus cartas y todo lo visto anteriormente alcanza un nuevo e insuperable nivel. Entonces te das cuenta de que la serie de Alan Ball ha llegado más lejos que ninguna otra. Sus tres capítulos finales (pero especialmente sus últimos minutos), son “de otro mundo” y resultan tan perfectos y sobrecogedores, que te dejan en estado de shock durante varios días. Es imposible verbalizar la amalgama de emociones que te provoca ese gran final (a años luz de todos los otros endings que has visto hasta la fecha). Como igualmente imposible resulta predecir a largo plazo el impacto que todas sus semillas han ido prendiendo en tu interior.

Dicen que las auténticas obras maestras, deben tener un impacto emocional tal que escapan a nuestra comprensión, como 2001: Una odisea en el espacio. No sé si Six Feet Under es, como dicen algunos, la mejor serie de la historia. Me quedan muchas series por ver y el tiempo pondrá las cosas en su sitio. Sin embargo, en estos momentos, sobrecogida aún por su enorme final, puedo afirmar, sin temor a equivocarme, que ninguna otra me había hablado tanto y tan bien de mi misma, ni me había transmitido más alto y más claro el mensaje: Todas las cosas, todas las personas, todos los lugares tienen su final, pero, aquí y ahora, estás viva. Carpe diem!

P.S. Aunque me identifico más con el personaje de la desorientada, idealista y creativa Claire (una 4 muy 4), mi debilidad es David, el frío-tierno, rígido-maleable, miedoso-valiente, segundo hijo del clan Fisher, interpretado por ese actorazo como la copa de un pinus llamado Michael C. Hall (Dexter, para los amigos ;))

Risoterapia contra la PLD (Post-Lost Depression)

¿La depresión post-lostil pasará a formar parte del DSM-IV (o manual de clasificación de los trastornos mentales)?
Time will say. Por ahora, la bomba de la finale ha creado una nueva “realidad alternativa” para muchos de sus fans. Frustrados, dolidos y enrabietados con el horrendo desenlace, e intentando mitigar al mismo tiempo, los inevitables efectos de la tan temida ansiedad post-separación, se han visto obligados a recurrir a un viejo recurso para salir adelante: la creatividad + el sentido del humor. ¡Que Yoda los bendiga a todos!

El protagonista del primer video aún no sabía como iba a acabar la serie. Su novia le deja horas antes del ya antológico mega FAIL de Cuatroº. Yo creo que, tras su visionado, el único recurso que le ha quedado a la criatura, ha sido el suicidio…

Este no es un video fan-made, pero no he podido resistirme. ¿Qué habría pasado si Jacob y Némesis (ahora han confirmado que se llama Samuel) tuvieran una sesión de terapia al más puro estilo In Treatment? ¿Quién de los dos estaría más traumatizado por su mater terribilis? Siendo el tal Samuel el therapist, se confirma la teoría popular según la cual todos los terapeutas están aún más cucú que sus pacientes…

He reservado lo mejor para el final. Me quito el hat ante quien haya hecho esta maravilla. Este video es tan, tan, taaaan bueno, que se me saltan las tears cada vez que lo veo. Nunca pensé que lo diría, pero qué razón tiene Hitler…

Pasen por la encuesta lostil. No insisto con la long y excesivamente autobiográfica crítica de la finale que hay debajo, porque sé que no la va a leer ni Jacob…

Do you believe in Jac(k)ob? (Crítica de la Lost Finale)

Cuando estaba en el instituto, un gripazo me obligó a postergar un examen de arte. El día que lo hice, recuerdo que me sentía más o menos confiada, porque, salvo una pregunta, las otras dos me habían salido decentemente. Cinco minutos después de terminarlo, el profesor me llamó a su despacho, y con una franqueza desarmante me dijo “cuando corregí la primera parte de tu examen, pensé: si esto sigue así sobresaliente; cuando llegue a la segunda, sin embargo, tuve que replanteármelo: si esto sigue así, notable; pero cuando corregí la última, definitivamente lo tuve claro: si esto sigue así, bien”. Y aunque muchos años después aún sigo sin entender como la media de un sobre, un notable y un bien, puede ser un seis miserable, esta dolorosa valoración “in discesa”, podría trasladarse a mi opinión sobre la serie Lost.

Alguien dijo “sólo hay dos tipos de películas: las que me gustan y las que no me gustan” y creo que esta clasificación podría ser la base de cualquier criterio artístico. Por mucho que racionalicemos nuestras elecciones y las adornemos con argumentos más o menos sesudos y/o convincentes, son sólo excusas, lo que cimenta nuestros porqués son nuestros gustos.
Con una serie tan especial como Lost, en general, los términos medios son escasos: o la amas o la odias. Y había muchos argumentos para rendirse a sus encantos en esa antológica primera temporada, desde el carisma y la empatía que despertaban sus personajes, pasando por la equilibrada mezcla de géneros, la original estructura narrativa, la maravillosa B.S.O., sus inquietantes dosis de misterio y, sobre todo, su capacidad para crear impactantes cliffhangers, shockerar al espectador y convertirlo en un teorizator nato. Sin embargo, desmenuzarla para intentar explicar su éxito (o mi pasión por ella), no tiene mucho sentido, porque el todo es más que la suma de sus partes, y cuando te enamoras, te enamoras.

Y es por tu condición de enamorado (o yonki, que viene a ser lo mismo) que una vez finalizado el brillante planteamiento, pasas por alto sus incoherencias varias y sus descaradísimas (y constantes) trampas argumentales, y para cuando llegas a la decepcionante quinta temporada (o principio del desenlace), quedan aún tantos enigmas por resolver y te sientes tan encariñado (o incluso colado) por sus personajes, que, simplemente, ya no puedes abandonarlos y te aferras con optimismo ciego al “mientras haya serie, hay esperanza”.

Porque ser seguidor de Lost es un salto de fe. No podría ser de otra manera, siendo dos de sus personajes clave algunos de los máximos representantes del empirismo (Locke y Hume). De alguna manera, el camino que siguen sus seis temporadas (con Jack como abanderado), es el que se le pide al espectador: pasar de hombre de ciencia a hombre de fe. La sexta y última season viene a plantearle a cada espectador algo así como: no tenemos las respuestas que estás buscando, ¿pero hasta que punto estás dispuesto a creer?. Y es en ese decisivo punto, en el que los losties se dividen.

En mi caso, no estoy dispuesta a aceptar un Los Otros meets El sexto sentido meets Autopista hacia el cielo como animal acuático. No puedo conformarme con un argumento tan trillado, cursi y poco arriesgado en una serie que ha hecho de la originalidad y la capacidad de innovar su marca de fábrica. ¿Dónde están los creadores que nos mostraron un oso polar en medio de una isla tropical o que volaron por los aires lo que a primera vista parecía un refugio nuclear (o un ovni) y resultó ser una estación científica?¿Dónde se esconden quienes reunieron a Desmond y Penny en una mágica llamada telefónica a través del tiempo y el espacio para, poco después, inexplicablemente, mover la isla, nuestra isla, de sitio? Me niego a tragarme el incoherente “lo único que cuenta son las historias humanas” en una serie poliédrica en la que siempre se han pulido afanosamente todas sus caras. Como fan, me siento traicionada, frustrada y dolida, como si un buen amigo, de repente, me hubiera asestado una puñalada trapera.

Sabiendo lo que sabemos (oséase, que ninguno de los misterios serían resueltos) la gran mayoría de las temporadas y líneas argumentales no tienen sentido y habría sido más lógico y congruente finalizar la serie en la cuarta temporada. Continuar una historia chapuceramente y sin gracia, no tiene perdón de Yoda. No necesitábamos conocer al madrero y papanatas de Jacob, ni que el personaje de Richard perdiera de un plumazo todo su carisma y su halo de misterio en un capitulo sonrojante y culebronil como Ab Aeterno, ni tampoco saber que en la isla (que es un corcho que se quita y se pone y que guarda “la luz”), nadie sabe qué carajo está pasando y por qué, desde Linus, hasta Richard, pasando por el Man in Black o el propio Jacob.

Al final, podría reducirse el argumento de Lost a: pringadillo y solitario guardián de una isla misteriosa, busca sustituto, ya que su equipo regular de fieles inconscientes (o secta) no le satisface. Tras una larga entrevista de trabajo que incluye: un accidente, semanas de tortura psicológica, “dieta isleña”, contínuas exposiciones a la muerte, una sorpresita de humo e intensa convivencia con el resto de los candidatos al puesto, se instará al más apto a autoerigirse ciegamente como nuevo guardián, a pesar de no conocer los requisitos de su nuevo empleo, su sueldo o el tiempo que tendrá que desempeñarlo. Aunque, eso sí, antes de morir, se dará un garbeo por una suerte de limbo que es una versión ligeramente mejorada de su vida real, y cuando esté preparado, se reunirá con sus seres más queridos, y morirán todos ellos entonando himnos, cogiditos de la mano.

Lo único que me ha gustado del final, ha sido la reaparición de Vincent y el último plano de un Jack moribundo, tumbado junto al chuchin sobre el bamboo field, cerrando el ojo (cerrando el circulo), mientras el avión de Ajira cruza el cielo. Era predecible, pero bonito. Es una pena que todo lo que vino con anterioridad no estuviera a la altura.
Creo que habría sido menos decepcionante que lo que creíamos una realidad alternativa sí lo fuera, que Desmond el viajero interdimensional, se sacara de la manga la amenaza de una especie de disrupción espacio-temporal causada por la explosión de la bomba (o séase que en esa nueva dimensión ellos nunca debieron estar). Y que, para reparar el error, el caos, un nuevo humo, whatever, todos los candidatos que la originaron organizaran una suerte de suicidio colectivo (¿estrellándose en un avión perhaps?). Obviously, al estar juntos, no se reconocerían, pero surgirían las mismas complicidades y cuelgues que hemos visto en la isla y… también morirían juntos.

He leído algunas explicaciones decentes a qué es la isla (una de ellas en el primer post de esta entrada, os la recomiendo porque no tiene desperdicio), pero un argumento serieil no tiene consistencia si esa serie no puede explicar sus misterios ella solita, sin necesidad de que para rellenar mares y lagunas se tenga que recurrir a enciclopedias, extras y sacacuartos varios (o a que sus adeptos hagan los deberes).

Hoy he tenido que devolver las cuatro primeras temporadas de Lost (oséase, las únicas) a la persona que amablemente me las prestó hace algunos meses. Siento una ambivalencia de emociones al observar la estantería vacía. Lost me ha aportado muchas cosas y, a pesar de todo, siempre he sido una chica agradecida. ¿Volveremos los no creyentes a reconciliarnos con ella? ¿Acabará Lost adjudicándose el premio al final serieil más decepcionante de la historia?

Pasen por la encuesta lostil, please 😉

Lost: Predicciones (y anti-predicciones) para la sexta temporada

Anti-predicciones

Lo mejor de Lost es su impredecibilidad, esos breath-taking giros argumentales que echan por tierra obviedades aparentes como castillos, así que me enfadaré muy mucho si resulta que:

* Jacob y su némesis son dos dioses en su olimpo particular, manteniendo una continua lucha de poder (o jugando al backgammon que parece ser lo mismo)

* Cuando se estrella el 815 de Oceanic, Mr némesis era un espíritu sin cuerpo que poco a poco fue apoderándose de todas las personas que han muerto en la isla (y haciéndose más fuerte a través de todas ellas). Sabía que su “resquicio” definitivo era Locke y ha hecho lo imposible por cargárselo
*La isla no es más que un agujero de gusano, una especie de purgatorio cósmico en el que lo que llevamos dentro sale del armario, de tal forma que los malos pagan por sus pecados y los buenos son recompensados tras resolver sus conflictos o ponerse a prueba (algunas veces con la muerte)

* Los otros han formado una secta que sigue a rajatabla las enseñanzas del Dios Jacob a través de su rimmel-boy Richard. A cambio de ser buenos, Jacob les ha dotado de algún poder especial (a la mayoría el sadismo o la fuerza bruta cuando la situación lo requiere)

* El incidente no evita que el avión se estrelle, sino que logra un salto temporal que los lleva a todos al año…

* La nueva vida islil en algún momento histórico aún por determinar estará gobernada por el antiJacob. Por lo tanto, el hombre con el físico de Locke intentará cargárselos a todos, con excepción, perhaps, de algún perrito faldero o alguna tía buena

* A Claire la tiene secuestrada The némesis porque su bambino es la posible reencarnación jacobiana (o candidato) y ella es la única que puede protegerlo de su maligna influencia o evitar que caiga en el lado oscuro… o claro…. u oscuro…

* Se descubre que Benjamin Linus es un mártir al estilo de cierto personaje de cierta famosa saga mágica…

* Todos los personajes tocados por Jacob (Kate, Sawyer, Jack, Sun, Yin, Sayid, Locke y Hurley) tienen un seguro de vida añadido (oséase que no mueren ni a la de tres) porque su rol en la isla es definitivo
* No consiguen que abra la boca en toda la sexta temporada


My crazy predictions

– Jacob y su némesis no son dioses, sino dos científicos del futuro que descubrieron el secreto de la eterna juventud y viajaron hasta ese perdidito lugar. Los primeros “nativos” que llevaron, tomándolos por Dioses, construyeron estatuas de cuatro dedos en su honor (en teoría, el homo sapiens perderá el dedo meñique del pie en el futuro)
– Veremos, finalmente, un flashback de Vincent en el que descubriremos que el can era el confesor o “escuchator” de todos los crímenes isliles y lo sabe todito todo
– Benjamin Linus nos descubre su cuasidefinitivo paso al lado oscuro causado por la muerte (o el asesinato) de su gran amor: Annie, la niña que le regaló los muñequitos en su décimo cumpleaños para que siempre estuvieran juntos. Conociendo el freakismo starwarsiano de sus creadores, no me extrañarían los paralelismos románticos entre Vader-Linus…
– En un flashback, vemos como un volcán hace erupción en la isla, arrastrando a la Black Rock hasta su interior. Richard era uno de los agonizantes esclavos egipcios que viajaban a bordo y fue salvado por Jacob. Las causas: ¿amor verdadero?¿lealtad incorruptible?¿madera de secretario?¿pestañas perfectas?
– Jack y Sawyer luchan por Kate en el barro vestidos únicamente con un taparrabos. El que consiga estar mas limpito después de 108 minutos, gana
– Sayid anuncia públicamente que después de haber visto morir en sus brazos a las tres mujeres que amaba (Shannon, Nadia, Elsa) sólo quiere salir con mujeres biónicas o Jacobs femeninos
– Sun confiesa que también habla suomi, islandés, euskera y swahili, pero sólo en la intimidad…
– Durante los 8 años que pasó separada de su gran amore, Penélope Widmore, cuasiresolvió el problema de la capa de ozono, desentrañó los misterios del asesinato de Kennedy y encontró finalmente a Amelia Earhart
– Sabemos que cuando sales de la island, apareces en Túnez (o el planeta de Luke Skywalker, que viene a ser lo mismo), pero pocos conocen la entrada secreta: comerse un frasco entero de mantequilla de cacahuete en Tallahassee
– Hurley y George Lucas son llevados a juicio por los derechos de El imperio contraataca
– John Locke no se convirtió en el antiJacob a su muerte, sino que después de su encuentro con el monstruo de humo en la primera temporada (¡a saber que harían esos dos!). Por lo tanto, ha sido temporalmente poseído por todos los fantasmas que pululan por la isla (eso explicaría muchas cosas)
– Ji Jeon y Aaron tienen un hijo sospechosamente parecido a… Michael, que no sólo se ha reencarnado, sino que sigue buscando reconciliarse con Walt, quien dicho sea de paso, se gana los cuartos como adivino…
– Un hombre delgadísimo con el pelo rapado al uno aparecerá en la isla y se autoproclamará el sustituto de Richard. Nadie sabe de donde ha salido, pero una serie de flashbacks nos descubren que se trata de… ¡Hurley!
– Se descubre que el padre de Jack vivió en la isla en su juventud. Nunca se le ha visto morir, sólo sabemos las causas de su muerte, así que siempre ha estado vinculado a Jacob & Co. Al parecer, algún personaje isleño se lo cargó por algún oscuro motivo…
– No fue la explosión de la escotilla lo que proporcionó poderes a Desmond, sino su crecidísima media melena sansonil. Con el pelo rapado, Desmond pierde su capacidad de ver el futuro… ¡y su acento escocés!
– Eliminado el antiJacob, el next líder será Kate y Jack ejercerá de primera dama
– Al final, comprobamos que todo es un montaje de la firma L’Oréal al más puro estilo El show de Truman (de ahí que tanto Evangeline Lily como Mathew Fox sean sus modelos oficiales en el real world)

– Richard Alpert no envejece porque Jacob no sólo le tocó, sino que le dio un beso de tornillo

– La serie acaba con una “pelea de cocos” entre Mr Némesis y el candidato a Jacob


Los de Cuatro deben de estar tocando el ukelele desde que uno de los creadores de la serie anunciara que su promo de la sexta temporada era la mejor de toda la historia de la serie. En la versión yankee será la voz de Terry O’Quinn (alias John Locke) la que hará los honores. Confieso que me impresionó mucho la primera vez que la vi. Con ella pongo punto y final mi especial Perdiditos. Espero que lo hayáis disfrutado.

P.S. Mensaje para l@s que aún no han pasado por la encuesta perdidil o l@s que sólo han votado a un personaje (más de una opción es posibol): What are you waiting for? 😉

Especial "Perdiditos, perdiditos"


Oh, my God! This is huge!
El día que descubrí el power de Perdidos en toda su magnitud, no fue cuando batí mi propio record de adicción serieil (5 temporadas en 3 semanas), ni cuando compartí frikadas con los dos millones de grupos con síndrome de lostastinencia que circulan por la red, sino cuando llegué una sábado por la tarde a casa, y descubrí a mi madre merendándose un especial de la famosa serie de J.J Abrams en lugar de su amado Cine de barrio. Teniendo en cuenta que mi madre y yo no tenemos ninguna adicción en común, aquello marcaba el inicio de una era.

De cosas que nunca perdonaré a sus creadores

– Obviously, agujeros en el guión, giros manipuladores, personajes y capítulos de relleno varios, entre otras cosas…

– Gran parte de la quinta temporada, el amendrugamiento progresivo de muchos de sus personajes y el romance Juliet-Sawyer metido con calzador (mira que les gustan los triangles)
– Escenas de destripamientos y sadismos animales varios (en especial la de la rana de Sawyer) y su insistencia en recrear y coser heridas con asqueroso realismo
– La sádica muerte de Boone
– El desperdicio interpretativo de uno de los hombres más guapos del mundo: Rodrigo Santoro. Si tanto Paolo como Niki hubieran desaparecido de la sala de montaje en la tercera temporada, nadie hubiera notado la diferencia. Mr writers, si vais a sacaros personajes nuevos de la manga, ¡hacedlo bien!
– El hecho de que sus creadores y escritores sean hombres y se note. En el grupo surge un líder o macho alfa (Jack) siempre amenazado por los otros dos machos poderosos (Sawyer y Locke) seguidos a un poco más de distancia por Sayid. El resto, básicamente, ni pinchan ni cortan: pescan, cogen frutitas, lucen palmito o se dejan secuestrar
– Los continuos cambios de sexo perrunos. Leñe, se ve clarísimamente que Vincent es una perra que luego… se convierte en perro. ¿Se imaginan algo así en términos humanos? ¡Coherencia, señores!
– Los (¿inevitables?) yankismos: el “armacentrismo” o abuso de la violencia armada que poco a poco se va apoderando de los presentes (¡ahora yo la tengo más grande que tu, chincha!); los originalísimos antojos culinarios (las hamburguesas y la mantequilla de cacahuete se llevan el cat al agua); la omnipresente religión (Eko, Charlie, Rose, Desmond… ¡cansinos!); el hecho de tomarse la justicia por su mano (Sawyer con “el otro Sawyer”; Charlie con Ethan; Linus con Widmore, Kate con su father…)
– Los cutre-acentos de la versión doblada. Aunque el de Sayid más o menos pasa la prueba, el de Sun rechina y el de Naomi debería estar prohibido por Amnistia Internacional. Lamento comunicárselo a los haters de los subtitles, pero si no habéis escuchado nunca el acento sureño de Sawyer, el standard australiano de Claire y, especialmente, el irresistible escocés de Desmond, no habéis visto Perdidos
– El cutre logo a lo salvapantallas de Windows. Desde el piloto estoy esperando una explicación…
– Los cambios de edad de Aaron. Obviously no puede ser el mismo baby durante 4 años, pero a veces la criatura parecía un curioso caso de benjaminbuttontismo y rejuvenecía en lugar de crecer. Mi madre estaba indignadísima: “¿ves?¡El anterior sostenía solo la cabeza y este no!”

– La dramática escena en la que toman prisionera a Alex y matan a su mamma y su novio. No por la escena en si, sino porque entre la melena rizada de la chica, nos regalan el cable del pinganillo en todo su esplendor
– Lo petardito que se pone Michael por encontrar al soso de Walt…

De cosas que despiertan a mi psicogirl interna

* Ya nos lo dejaron clarito desde el capítulo “All the best cowboys have daddy issues” en el que Jack “traiciona” a su papi: todas las relaciones paternofiliales de Lost van a ser de todo menos La casa de la pradera. Y es que ningún padre se libra de haber marcado con ácido a su retoño. Resulta difícil escoger al/a ganador/a:

– Están los que abandonan a sus criaturas (aunque sea a la fuerza) Michael con Walt, Brian con Walt, Christian con Claire, Hugo’s father, Dannielle con Alex, el Dr Chang con Miles…

– Los padres-sargento o fríos, exigentes y manipuladores con nula relación afectiva con sus criaturas: Christian again con Jack, el padre de Sun, Charles Widmore, Eloise Hawking, Sayid’s, la madrastra de Shannon, la poli-mami de Ana Lucia o Benjamin Linus
– Los que quieren a sus vástagos pero desaparecen dramática y repentinamente y/o ya no están cuando se les necesita: los padres de Sawyer, la madre en coma de Claire, Kate’s mother…
– Los pobretones poquita cosa que avergüenzan a unas criaturas que hacen lo imposibol por escapar de su destino (Jin y Charlie)
– Los alcohólicos-maltratadores y/o cabronazos sin corazón (el padre de Kate y el de Locke, que como cualquier lostie sabe, merece que le den de comer aparte)

Tanta disfuncionalidad no puede ser casualidad. ¿Qué problema tienen los creadores de esta serie con la figura paterna?

* Una de las frases mas repetidas por los habitantes de la “isla”, además del “dude” de Hugo, el “brotha” de Desmond, el enfático-desganado “son of a bitch!” de Sawyer o el famoso lema “live together, die alone”, es el “don’t tell me what I can’t do!” que, básicamente han repetido todos los main characters (especialmente Locke). Lo cual me lleva al punto anterior…

* No cuela. Esto sólo le puede pasar a un yankee. No me explico como Sawyer puede vivir con ese rencor, odio, miedo y amargura durante 35 años sin enfermar de algo grave. Por mucho que odie al capullo que timó a su familia, fue su propio padre el que apretó el gatillo y la responsabilidad está más compartida de lo que el rubiales admite. ¿Cómo no se le ocurrió a nadie llevar a la tierna criatura al psicólogo en su momento? ¿Porque de mayor no resultaría tan indómito, rebelde y sexy tal vez?

* Siempre me ha rechinado un poco el asesinato del padre de Kate. Me sigue costando creerme que alguien con las características de la valiente y guapísima morena cometa en frío un sádico crimen que sólo tendría sentido in the heat of the moment. El eye for an eye, again, solo lo puede entender un, como diría Carmen Sevilla, norteamericano de América del norte. Siempre he echado de menos algún motivo extra oculto en su inconsciente…

Debilidades lostiles

– La estupenda B.S.O con sus leitmotivs orquestales, ¡como los de las grandes películas! Me encanta que cada personaje tenga su tema musical
– Sawyer. Aunque comencé Lost fascinada con los múltiples atributos de Jack, poco a poco mi balanza fue inclinándose hasta el sureño cowboy. Será porque tiendo a aliarme con los miembros más desfavorecidos de la manada y no con los perfect-man. Y es que para mi James/Sawyer es el Han Solo de Perdidos: el héroe inesperado. Como Mr Nespresso o Clooney puede seguir liderando la lista de los hombres más sexies existiendo este pedazo de maromo, es otra de las incógnitas que despierta la serie…
– Vincent o la simpática perra que se trasviste en perro
– Lo que se esconde detrás de cada nombre. En mi fantasía, Kate ha sido bautizada en honor a dos iconos del feminismo: Katharine Hepburn y Jane Austen)
– La forma de caerse de Hurley
– Los ojazos de Boone
– La diversidad de acentos
– Desmond, su charming “brotha” y el capítulo The constant de la cuarta temporada. ¿Existe alguien a quien le caiga mal este personaje?)
– Los fibrosos brazos de Kate (¡yo los quiero!)
– Benjamin Linus. La serie siempre gana enteros cuando su maquiavélica, ambigua y manipuladora presencia entra en escena. ¿Dónde ha estado escondido hasta ahora este pedazo de actor? Me encanta hasta su ruin y rastrera forma de luchar con esa porra microscópica. El villano trágico con los ojos más inquietantemente saltones de la TV nos ha regalado, además, algunas de las mejores frases de la serie (en la sección el dialogo de la week). Habrá premio para quien acierte en qué capítulo y situación fueron dichas 😉

Y aquí acaba la primera parte del especial lostil. Como no podía ser de otra manera, está dedicado a Vane, mi lostie favorita. I’m sorry I’m so late!

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

Subir ↑