Buscar

If you need me, whistle!

by Alhy K. Wood

Categoría

Melomanías

La culpa fue de Alan Menken: canciones Disney que me marcaron II

¿Cuál es la fina línea que separa tus canciones Disney favoritas de tus canciones Disney FAVORITAS, o lo que es lo mismo, la actualización anterior de esta que nos ocupa? Para hacer la delicada, dolorosa y a menudo arbitraria decisión, pensé en recurrir a mi memoria. ¿Cuántas era capaz de recordar perfectamente años más tarde? Mi frikismo me demostró que casi todas, así que tuve que echar mano de otra estrategia: mi multilingüismo masoca. ¿Cuántas de esas canciones me había aprendido al dedillo en spanish y en inglés? La respuesta, ladies & gentlemen, es esta lista.

Seguir leyendo “La culpa fue de Alan Menken: canciones Disney que me marcaron II”

La culpa fue de Alan Menken: canciones Disney que me marcaron I

Mi relación actual con la Disney más clásica se puede describir en una palabra: ambivalencia. Y es que, a estas alturas del “cuento”, no puede ser de otra manera. Aunque Disney tenga mucha responsabilidad en la imperdonable tarea de crear expectativas románticas imposibles en las niñas y adolescentes de todo el planeta, y haya contribuido, además, a alimentar los introyectos sexistas de los que aún nos estamos “sacudiendo”, resultaría injusto negarle una más que deliciosa “spoonful of sugar”: haber musicalizado nuestra infancia.

Seguir leyendo “La culpa fue de Alan Menken: canciones Disney que me marcaron I”

Actores que cantan asquerosamente bien

Algunos comenzaron su carrera puliéndose en los escenarios musicales, otros se lo tenían muy calladito (o bien se reservaban para la ducha) y, un número considerable, ni siquiera era consciente de su potencialidad vocal, pero todos ellos han demostrado tener un talento musical considerable.
En esta ocasión, y para variar el injusto “encajonamiento” de la clasificación femenina (sorry, girls!), voy a presentar a los actors-singers basándome en el impacto que sus cualidades vocales me suscitaron cuando las descubrí (bien por la agradable sorpresa de que supieran cantar o bien por su desarmante talento).
Antonio Banderas

Sabíamos que el malagueño internacional más saleroso sabía cantar (su suegra, Tippi Hedren, ya nos había advertido que no sabía cuál de las facetas artísticas de su son in law le gustaba más) y tras aquella Morena de mi corazón que se marcó en Desperado, ya no albergamos ninguna duda. Sin embargo, fue en Evita donde Anchonio tuvo la oportunidad de lucirse y demostrar que el musical también era lo suyo.

 Jim Sturgess

Jimmy no debería estar en esta clasificación porque la película en la que se le descubrió fue el musical Across the universe y su talento vocal, por lo tanto, se daba por sentado incluso antes de ver el film, pero Jim Sturgess es uno de mis brit boys favoritos (bueno, es uno de mis boys favoritos), está estupendo en este film (irresistible acento de Liverpool included) y este I’ve just seen a facees una de las mejores versiones de la cinta, así que, sintiéndolo por sus compañeros, tenía que incluirlo sí o sí.

 

Joe Anderson

A pesar de haberle descubierto en alguna película de época Victoriana, Mr Anderson ahora parece ligado en mi recuerdo al género musical. No sólo demostró que sabía cantar en Across the universe junto a Sturgess, sino que tuvo que aprender a tocar el bajo para interpretar al bajista de Joy Division en Control. Y, a juzgar por los resultados, no hace nada mal ninguna de las dos cosas. Me gusta mucho también su happiness is a warm gun, pero, en esta ocasión, he elegido…

Jack Black

Más o menos la misma cara que se le queda a John Cusack y Iben Hjejle, es la que se me quedó a mi al ver a Jack Black cantando este Let’s get it on en la mítica High Fidelity. Posteriormente, este carismático actor ha tenido la oportunidad de cantar en alguna que otra película (The School of Rock comes to mind), pero sigo prefiriéndole como ese talento musical que “sale del armario” con treintaytantos.

 

Joaquin Phoenix

Valiente y versátil actor capaz de meterse en la piel de un variado puñado de personajes (sin importar lo desquiciados, ruines y desagradables que puedan resultar de cara al público), vegano y activista de los derechos de los animales (es en narrador de Earthings, película que debería ser obligatoria), además de seguir maravillándonos con más y mejores personajes, ¿qué le quedaba por demostrar? Que sabía cantar como Johnny Cash en su biopic que y sus físicos dispares (hay casi 20 cm de diferencia entre ambos), se olvidaban y se reducían a nada.

 

Eddie Redmayne

Si rectificar es de sabios, admito que este chico me pareció un, como diría Keanu Reeves, “souso de coujounes” cuando le vi en A week with Marilyn. Tanto fue así, que casi no me podía creer que en su siguiente película, Les Miserables, aquel mismo sousolograse ponerme los hairs de punta y ganarse de un plumazo mi admiración con su interpretación de Empty chairs at empty tables. ¡Y es que, incluso, me mosqueé con el hecho de no lo nominaran como mejor actor de reparto en la pasada edición de los oscars!.

James Mardsen

Mardsen parece cortado por un patrón que lo convierte en el físico ideal para interpretar a guaperas insípidos de buen corazón que casi siempre pierden a la chica (véanse sus trabajos con Bryan Singer) o capullos psicópatas con desarmante pretty face (Gossip), pero tiene una de las voces más bonitas que se pueden escuchar en la big and small screen. Aunque tiene ya un par de musicales a sus espaldas Hairspray y Enchanted, yo me enamoré de su voz en la horrendus serie Ally McBeal. Si les parece que exagero, escuchen su Always on my mind y juzguen ustedes pisp@s 😉

  

Patrick Wilson

Ni el pelucón horrendo y antiestético que le plantaron y le volvieron, prácticamente, irreconocible (oh, my God, Patrick Wilson feo!), ni la ñoñería algo indigesta de las songs del musical El fantasma de la ópera (sorry, fans!), pudieron deslucir su estupenda voz. El Búho Nocturno II de Watchmen, curtido en musicales varios antes de convertirse en un rostro conocido, es un talentazo musical innegable. Su madre es cantante y profesora de canto, así que, en su caso, los genes y la suerte juegan un poquito a su favor. ¿Por qué no cantará más a menudo?

Hugh Jackman

Sobre un escenario es difícil encontrar a un actor más completo que nuestro Lobezno favorito. Es todo un showman (¡vuelve a presentar los oscars, Hugh, please!), es carismático, simpático, tiene talento, resulta super atractivo, baila y… canta, of course. Lo que much@s no sabíamos, es que lo hacía tan bien. El Jean Valjean del musical Les Miserables es un personaje que parece creado para su único y exclusivo lucimiento. Aunque eclipsado por la enorme Hathaway, junto al resto del reparto, el bueno de Hugh se ha entregado en cuerpo y alma y nos ha regalado el mejor personaje de su carrera hasta la fecha.

Ewan McGregor

Aunque ya había hecho sus pinitos cantarines en Velvet Goldmine, nadie podía imaginar que el escocés más versátil y resalao del mundo nos podría deslumbrar tanto con sus cualidades vocales en la deliciosa Moulin Rouge, demostrándonos, que su singing voice era tan o más bonita que la que ya conocíamos. Y es que no se le puede pedir más a McGregor en esta película. Talentoso, charming (esa desarmante sonrisa infantil tan suya), tierno, romántico y guapísimo. Resulta prácticamente imposible no enamorarse de él tras verlo interpretar Your song. Está para comérselo.

Paul Giamatti

Guardo en un viejo VHS una copia de Duets que grabe, por pura curiosity, a long time ago y creo que puede haberse llegado a rayar por la cantidad de veces que he visto la que se ha acabado convirtiendo en mi actuación musical preferida fuera de un musical. No me explico cómo nadie conoce una escena que es pura magia, y no sólo porque Paul Giamatti, uno de mis actores favoritos, cante fenomenal, sino porque la química con el otro actor (que, curiosamente, fue doblado por un profesional) es, simplemente, brutal. Dos losers que no se conocen de nada, de repente, conectan (¡y de que manera!) cantando una canción maravillosa. Sí, Otis Redding estaría orgulloso de este Try a Little tenderness.

 

Y, con esto, un bizcocho y un sincero sorry hacia los talentos que no he descubierto o he olvidado, aquí acaba mi especial de actrices y actors que cantan asquerosamente bien J

*

Actrices que cantan asquerosamente bien

Aunque el musical no haya vuelto a brillar en todo su esplendor desde los años 50, un puñado de actrices ha demostrado que, de haber nacido unas décadas antes (o de haberse inventado la máquina del tiempo) no habrían desentonado en absoluto cantando y bailando junto al elegante Fred Astaire o el genial Gene Kelly.
Descartando a todas esas mujeres asquerosamente polifacéticas que han compaginado con éxito las profesiones de actriz y cantante, a aquellas que se dieron a conocer en un papel musical, y a esas actrices cuyos gorgoritos, desgraciadamente, aún no he tenido el privilegio de escuchar, las actresses que más me han impresionado por sus dotes vocales, quedan ordenadas en tres categories:
Little sparrows

Entiéndase por gorrioncillos a esas mejores actrices que cantantes que, aunque tienen poquita pero bonita voz, logran transmitir y encandilar gracias a su gran talento y charme.

Michelle Pfeiffer
Si alguien ha visto hace tiempo Los fabulosos Baker boys, puede no recordar su voz, pero lo que nunca olvidará, es la sensualidad eléctrica de la actriz más gatuna de la historia, recostada sobre un piano, enfundada en un vestido de terciopelo rojo…
 
 
Evan Rachel Wood
Across the universe fue, además de un experimento bittersweet para todos los fans de los fab four, una cantera de talentos. Ms Wood brilla más en los momentos dramáticos que en los musicales, pero su clean voice tampoco pasa del todo desapercibida…
 
 
Nicole Kidman
Cuando Moulin Rouge llegó a las pantallas hubo quien se resistió a creer que la talentosa pelirroja (¿alguien la recuerda más deslumbrante que en esta película?), además cantase bien. Y es que la envidia es muy mala…
 
 
 
Karaoke queens
 
Entiéndase por karaoke queens a todas esas actrices que, como cantantes, resultan más que competentes, aunque sigamos prefiriéndolas en su faceta puramente actoril.
 
 
Gwyneth Paltrow
La recientemente nombrada mujer más guapa del mundo del año por la revista People, ha demostrado sus dones vocales en más de una ocasión. La primera, a las órdenes de su papi en el infravalorado film Duets,donde se marcó un más que decente Bette Davis Eyes…
 
 
Jessica Biel
Confesión: ojiplática me quede al descubrir la voz cantaril de tan guapérrima mujer en los títulos de crédito de Easy Virtue. Curiosamente y, como en el ejemplo anterior, otro caso de actriz casada con cantante que, además, canta. Ya se sabe, Dios los cría…
 
 
 
Amanda Seyfried
Bellezón con una cristalina y afinadísima voice, que antes de encarnar a Cosette en Les Miserables, ya nos había demostrado que sabía cantar mejor que su talentosa madre en Mamma mia!…
 
 
Diane Keaton
En la deliciosa Annie Hall, Diane Keaton, además de enamorar a Allen, y de poner de moda un look muy masculino, aprende que detrás de una voz y un talento, ante todo tiene que haber una confianza que la module. Perfecta e inolvidable la transformación en mariposa que media entre su primera actuación musical y la última…
 
 
 
Total Pros
 
Entiéndase por Total Pros a esas afortunadas féminas que, además de buena voz, poseen ese ese je ne sais quoi extra que las hace brillar, y que, si quisieran (y la fuerza les acompañase), podrían convertirse en las reinas de Broadway.
 
Kate Hudson
Heredera del talento musical de su madre, Ms Hudson se marca un número Martini-musical en Nineque es, con diferencia, lo mejor y más memorable de la película…
 
 
Kim Basinger
Quienes aún no hayan escuchado cantar a la sensual Basinger, con su impresionante jazz voice, pueden acabar tan maravillados como Alec Baldwin y el resto de sus colegas en Ella siempre dice sí…
 
 
Imelda Staunton
Al ver el siguiente video, los (potterofilos) más jóvenes pueden pensar ¿es esto una reunión de Hogwarts? ¿qué hace Dolores Umbridge cantando mientras el Doctor House toca el piano y los tronados de Lockhart y Trelawney bailan?
Incomprensiblemente, esta estupenda actriz no ha vuelto a cantar, a pesar de marcarse una versión tan magica de the way you look tonight como esta…
 
 
Catherine Zeta-Jones
Antes de convertirse en la chica del Zorro, Zeta-Jones ya había hechos sus pinitos en varios musicales, pero después de verla brillar en Chicago, ya es imposible imaginarse una mejor Velma Kelly o una interpretación mejor de la mítica All that jazz. Confesión: cuando vi esta escena por primera vez en pantalla grande, además de los inevitables goose bumps, se me escapó una lagrimilla…
 
 


Anne Hathaway
Con su portentosa y desgarraadora versión de I dreamed a dream y su oscar aún recientes, escoger a Anne Hathaway para cerrar una lista de talentosas actrices-cantantes resulta una elección obvia pero obligatoria. ¿Habrá algo que esta chica haga mal?
 
 
 
 
Gentlemen next, of course 😉

*

Prozac Scene: el baile de Las ventajas de ser un marginado

¿Por qué me gustará tanto esta escena de Las ventajas de ser un marginado?
¿Será que tengo predilección por las escenas en las que los protagonistas cantan y bailan (y en las que se dice tanto con tan poco)?
¿Será que siempre me ha gustado y me ha resultado prozac Come on Eileen?
¿Será por el shock de ver bailar (y muy bien, por cierto) a “Hermione Granger” con el “psicópata de Kevin”?
¿Será que su trio protagonista me parece de los más creíbles, carismáticos y queribles que he visto en mucho tiempo?
¿Será que el numerito del baile, aunque mucho mejor bailado, recuerda brevemente al de otro par de hermanos catódicos por los que tengo especial predilección: Monica y Ross de Friends?
¿Será porque que esta escena de baile representa la alegría compartida y el “embrace your wallflowerness” más totales y absolutos?
 
 
*

First Love

Dicen que al primer amor se le quiere más y a los otros se les quiere mejor. Trasladando esta afirmación al séptimo arte, podríamos asegurar que tod@s l@s que amamos el cine hemos tenido un primer cuelgue fílmico en alguna etapa tierna y esponjil de nuestra existencia, un punto de inflexión emotivo-temático-visual que, de alguna manera, nos ha marcado para toda nuestra vida.

En mi caso, a pesar de repetir(me) cansinamente que no soy una “genre girl”, en un ejercicio de honestidad, he descubierto que haber crecido en los 80, la época dorada del rey midas Spielberg, “estrenándome” en la big screen con Elliot y E.T. y considerando the coolest of the cool films como Star Wars (el mayor culpable de mi cinefilitis), Back to the future, Indiana Jones y Superman, tiene que dejar secuelas. Asi que, me guste o no, si hay algo a lo que a esta freak le cuesta resistirse, por encima de otras tentaciones fílmicas, es a una buena película de ciencia ficción.

Por lo tanto, la soundtrack cinéfila de la época más cándida de mi vida, se puede resumir con dos palabras: John Williams. Nunca he ocultado mi adoración por este mítico compositor y, de hecho, llevo años pidiendo su canonización o, en su defecto, que su córtex musical sea estudiado por la ciencia, cuando nos abandone dentro de muchos, muchos años.
Así que, en parte por mi nostalgitis, y en parte porque mis obligaciones estudiantiles no me permiten extenderme con actualizaciones más elaboradas, os dejo hasta finales de junio reflexionando sobre vuestro primer amor fílmico, con una nueva sección-encuesta y la mejor B.S.O. posible.

No hace falta que confiese cuál es mi score williamsiana favorita, ¿verdad?

Enjoy and think! 😉

El curioso caso de las B.S.Os

Te propongo un ejercicio:

Enciérrate en tu habitación. Apaga todas las luces, cierra todas las ventanas. Siéntate en un lugar cómodo. Dale al play del youtube y cierra los ojos. ¿Qué ves? ¿Qué sientes? ¿Qué tipo de pensamientos y asociaciones psico-biográficas acuden a tu mente?

Si has visto El curioso caso de Benjamin Button y sólo has sido capaz de evocar imágenes de la película, esta B.S.O no te ha llegado al cuore.
Si no has visto el film y no tienes ningún interés en enmarcar esta partitura en su contexto e historia originales, obviamente, no has sentido su magia.

Para saber si una B.S.O es buena, siempre sigo el mismo ritual:

1- Si soy capaz de tararearla compulsivamente (o de reconocerla fácilmente) y no me la quito de la cabeza días después del visionado del film, es buena.
2- Si al escucharla en casa, me atrapa y me transporta “somewhere over the rainbow” de mi cinefilia, es muy buena.

Y, a veces. Sólo algunas veces, incluso descubres magos que no conocías, o en los que nunca habías reparado, como en el caso del compositor de la B.S.O de esta multinominada película de David Fincher. Alexandre Desplat, where have you been all my life?


¿Qué importancia tienen las B.S.Os en tu cinefilia?

Un día en bandas sonoras

La radio despertador, esa ingrata cómplice diaria, te arranca de la cama bruscamente con los alegres acordes de La valse d’Amélie de Yann Tiersen. Pero dos segundos son suficientes para hacerte recordar que ni te apellidas Poulain ni estás en el luminoso y bohemio Paris de la imaginería de Jean Pierre Jeunet. Llueve y el único fabuleux destin con sabor francés que te aguardará hoy, será, como máximo, al croissant chamuscado del almuerzo.

Anoche viste Psicosis, por lo tanto, decides apartar de tu mente cierta famosa escena higiénico-homicida mientras te duchas. No sería demasiado práctico (ni ecológico) tener que sustituir este ritual diario por el baño, tal como le ocurrió a Janet Leigh, su desdichada protagonista. Sin embargo, cada vez que cierras los ojos, la estridencia de los violines de la partitura de Bernard Herrmann resuena machaconamente en tu mente. ¿Quién iba a pensar que unos instrumentos tan delicados pudieran sonar tan escalofriantemente mal?.

Mientras desayunas, un locutor nostálgico, en algún punto del dial, hace sonar Moon River y Audrey Hepburn viaja súbitamente a tu mesa, entre la taza del Cola cao y los cereales. Guitarra en mano, luciendo una toalla en la cabeza como si se tratara del tocado más sofisticado de Givenchy, le canta a la vida, a un supuesto desconocido, o tal vez simplemente a George Peppard. ¿Qué hubiera sido de Desayuno con diamantes sin el mítico tema de Henry Mancini? te preguntas mientras rebañas concienzudamente la taza con la cuchara. Posiblemente habría resultado un film totalmente distinto. La Hepburn lo sabía. Por eso, cuando le propusieron eliminar quirúrgicamente el tema del film, su respuesta fue un categórico: over my dead body!.

Ganas el pulso al tren por sólo un minuto, mientras el andén y sus trabajadores te observan burlonamente una mañana más. ¿A qué suenan los trenes? se cuestionaría la Isabel Coixet más publicitaria. Tú lo tienes claro: al concierto nº 2 para piano de Rachmaninov, como en la arrebatadoramente romántica Breve Encuentro de David Lean. Aunque, en RENFE no parecen coincidir exactamente contigo, su cinéfila elección del día es impecable. Son los Lean de Maurice Jarre los que ocupan el hilo musical: al archiconocido Tema de Lara de Doctor Zhivago, le sucede la no menos popular melodía arabesca central de Lawrence de Arabia.

Otro día más en la oficina. ¿Cómo encarar de forma optimista y sana la deprimente primera hora del día?. Decides tirar de la imaginación. La entrada que te conducirá a ocho horas de martirio laboral se convierte, por arte de magia, en la puerta doble de una cantina. Bolas de heno se agitan a tu alrededor y el polvo inunda el aire envuelto en un silencio sepulcral. No sabes si eres El bueno, el feo o el malo, pero silbas internamente la melodía de este popular western. ¿O es la de La muerte tenía un precio?. Da lo mismo. Tú silbas a Morricone y te enfrentas, estoicamente, al malvado de turno, mientras rezas con la esperanza de que hoy no lleve munición “extra”.

Después de un duro día de trabajo, “ti meresci un premio”. Paseando de sección en sección, descubres que, de entre la extensa colección de objetos freak de una famosa cadena de productos ocio culturales, destaca, poderosamente, la saga galáctica más famosa del cine. Con una sonrisa irónica no puedes evitar pensar que, de todas las virtudes que tiene Star Wars, que son muchas, sin duda la más perfecta y deslumbrante sea su partitura. Elegida por el American Film Institute como la mejor banda sonora de la historia, repleta de maravillosos e inolvidables leit motivs, se ha ganado, por si sola, la canonización de su autor, John Williams. Posiblemente también haya que atribuirle a este genial compositor parte del “bichito de la cinefilia” de todos los que vivimos nuestra infancia en los 80. Tiburón, E.T, el extraterrestre, Superman, Indiana Jones, Parque Jurásico, Harry Potter… ¿Quién mejor que Mr Williams para musicar la fantasía, la magia o la aventura? ¿Quién no ha tarareado alguna vez una melodía suya?.

De vuelta en el tren, y ya sin hilo musical, descubres a una mujer de mediana edad leyendo un ejemplar de la novela más famosa de Isak Dinesen. “Yo tenía una granja en África” pronuncias con acento danés. De repente, los fotogramas de la multioscarizada película de Sydney Pollack se suceden, uno tras otro, en tu mente, y por un momento sientes que sobrevuelas Kenia junto con Robert Redford y Meryl Streep.

Hay algo extrañamente familiar en el verdor de ese fascinante continente, pero hasta que llegue el momento de “volver a casa” y asociar sus bellos paisajes al shekere y los tambores, África para ti sigue sonando a John Barry en Memorias de África.

Tras una cena ligera, decides revisitar Manhattan, de Woody Allen, y admiras, una vez más, la inspiración del genio neoyorkino al elegir Rhapsody in blue de George Gershwin como tema central de su película. A excepción del hiperversionado New York, New York de Frank Sinatra, la big apple no podría tener una banda sonora mejor. Y es que Nueva York, junto con Roma o Paris, es una de esas ciudades que hemos visitado tantas veces a través de tantas miradas distintas (desde Scorsese hasta el mismo Allen, pasando por la glamourosa columnista Sarah Jessica Parker de Sex in the city), que no podemos evitar sentirla nuestra. Todos somos neoyorkinos de adopción, ¿qué importa si nunca hemos puesto un pie en alguna de sus atestadas calles?.

Un último pensamiento antes de dormir: ¿qué banda sonora le pondrías a tu día, a tu semana, o tal vez a los últimos años de tu vida?. El baremo para decidir la calidad de una banda sonora es muy simple. Si sales del cine tarareándola, es buena. Si no puedes recordarla, es totalmente prescindible. Y es una de estas composiciones “memorables” la que acude a tu mente. Melancólica y picaresca, dulce y amarga, escabrosa y suave, la partitura que Nicola Piovani compuso para La vita è bella te recuerda que la vida es agridulce a veces, buena otras tantas y una tortura nazi todas las demás. Pero tu cierras los ojos y te entregas a Morfeo, con la esperanza de que mañana alguien te reciba con un desarmante “Buon giorno, principessa!”.


¿Cuál sería vuestra B.S.O?

Blog de WordPress.com.

Subir ↑