El sistema de recogida de invitaciones, que tantas críticas airadas había levantado en años anteriores, debe estar recogiendo buena parte de los thumbs up de esta edición. No tuve suerte en mi último intento (que sea mucho más rápido no significa que no requiera su tiempo). Sin embargo, esta mañana, los planetas han debido alienarse para hacerme conseguir tan fácilmente 3 invitaciones, ¡3!, a películas que llevaban resistiéndoseme durante todo el zinemaldia, incluida la muy escurridiza The Lighthouse. Hooray! El único problema es que tendré que sacrificar ver la gala de clausura desde la sala de prensa. Sniff! De todas formas, ¡gracias, universo!

Hoy es el día Pe y desayunamos con la actriz madrileña en The Wasp Network, un thriller de espías inspirado en hechos reales. Tras marearnos entre personajes y confusos giros, muy típicos del género, nos noquea con un “hace 4 años”, casi a mitad del film, que despierta el estupor y, casi, la ira. Parece que esta red avispa no sabe bien dónde volar y que, cuando lo hace, se mueve indecisa y con desgana. Se nos presentan personajes que luego no se desarrollan y/o se eliminan impunemente (además de a una pareja de hispanohablantes que, por algún motivo desconocido, habla siempre en inglés). Coherencia total y absoluta. Pe, con un esforzado acento cubano, y Ana de Armas, son las mujeres amantísimas de los señoros del film y, aunque aportan humanidad, sus apariciones dejan un amargo regusto a cliché (Assayas, où es-tu?). Regulera.

 

beanpole

 

Tras Pe & Company, toca Beanpole, una perla devastadora que se esfuerza por destrozar cualquier rastro de esperanza o de belleza. Es, por así decirlo, la anti-poesía. Las secuelas terribles de la guerra emponzoñan las vidas de personajes, rotos, desesperados, vacíos, capaces de engancharse a la ilusión de una pareja condenada antes de nacer o a la maternidad para llenar de sentido sus zombies vidas. Dos escenas, especialmente, se grabaron a fuego en mi mente. Dos escenas que (lo confieso), me horrorizaron y me gustaría olvidar. Imposible recomendarla. Imposible olvidarla. Brutalísima.

 

SANCTUARY

 

Mientras yo perdía la fe en la humanidad viendo Beanpole, una concentración por el clima tuvo lugar a la 12:00, frente al ayuntamiento, a la que también se uniría Javier Bardem. Esta es la semana de la lucha contra el cambio climático y la única muestra festivalera que podemos encontrar es un sólo pase de Sanctuary, el documental sobre la campaña del Santuario Antártico, producido y protagonizado por los hermanos Bardem, portavoces también de la campaña. En este somos testigos de cómo la ciencia, la política y las redes sociales se combinan para conseguir que casi 3 millones de personas hayamos apoyado esta iniciativa que final y tristemente depende de una decisión política. ¿Por qué un único pase? ¿acaso el futuro de la humanidad no tiene tirón? ¡Lástima! Me habría encantado verlo.

 

 

En un mundo y un festival de cine perfectos siempre sería posible acudir a la rueda de prensa poco después la proyección de la película. Con The Wasp Network es una de esas afortunadas veces. La sala de prensa del Kursaal, a las ingratas 14:00, está tan a rebosar que no cabe ni (sorry por el chiste fácil) un aguijón de avispa. La prensa emite un murmullo impaciente. Pe se retrasa, pero compensa la paciencia zen de lxs fotografxs sonriente, en un traje chaqueta elegante y luminoso que parece una radiografía de sí misma. Para ser justa con la de Alcobendas, hay que admitir que la chica cae bien. Desprende naturalidad, humildad y una cercanía que nunca había visto en entrevistas anteriores. Nos confesó que lleva años queriendo dirigir, pero que no ha tenido tiempo (buena señal). También que el ego y la crítica deben quedar fuera de la creación de personajes, mientras que lo que debe primar, por encima de todo, es la empatía. Sorprendió al admitir que nunca había hecho las Americas de forma oficial porque, a la hora de trabajar al otro lado del pacífico “siempre compraba un billete de ida y vuelta”; y se ganó las carcajadas de la sala al confesar que, tras recibir la noticia de su futuro premio Donosti por boca de Rebordinos, respondió con un “¿estás seguro?”. Y es que, autocalificándose como “un personaje de Almodóvar”, su gran duda pasó a ser: “¡A ver si me va a pasar algo ahora!”.

Edgar Ramírez y Gael García Bernal, ambos igualmente amables y cercanos, se le unieron más tarde para comentar el rodaje del film, su experiencia en Cuba y la lenta pero tenaz lucha del idioma español (y sus acentos) para no ser fagocitados en Hollywood.

Tras la rueda de prensa, Pe se quedó firmando autógrafos. Me acerque tímidamente con mi móvil y, oh vergonzosa confesión, estaba tan focused en sacar la mejor foto posible, que no tuve en cuenta pararme, observar y asimilar el hecho de que tenía enfrente a la mismísima Penélope Cruz. ¿Acaso es algo que pasa todos los días?

 

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Tras malcomer, me dirijo al Principal a ver mi última película del día. Y es que la octava y penúltima jornada es tristemente corta. Decido sacrificar mi cuarta película para asistir a la manifestación de la mayor huelga por el clima que ha existido hasta la fecha (sacrificar es una exageración, ya que podré verla, a primera hora del día siguiente). A Algunas Bestias (Nuevos Directores) hay que admitirle personalidad y talento en crear atmosferas malsanas en las que casi se oye el tic-tac de una bomba a punto de estallar. Dicho esto, apuesta por unos personajes a los que no conocemos lo suficiente como para poder empatizar (nunca dejan de ser el padre, la nieta, el abuelo, etc, sin ningún rasgo que lxs tridimensionalice, salvo su perversidad). Muchxs de ellxs realizan acciones abominables y el impacto emocional es bastante menor del que se sentiría de haber pasado más y mejor tiempo con ellos. El film chileno se juega todas sus cartas al morbo, a resultar gratuitamente incomoda o altamente desagradable y al ambiente enrarecido subrayado por música machacona. Sin embargo, acaba irritando su pedante insistencia en demostrar que es más inteligente, compleja e incisiva en su deconstrucción burguesa de lo que, en mi humilde opinión, realmente es.

 

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La hora del comienzo de la manifestación había pasado. Salí corriendo del Principal en dirección Alderdi Eder y, para mi sorpresa, no solo aún no se había puesto en marcha, sino que había muchísima gente bajo un sol de justicia, portando carteles en varios idiomas, además de un optimismo y una energía buenrollera que me desarmó. Mis miedos eran que fuéramos 4 gatxs (eso y subir la media de edad), pero, afortunadamente, mis temores acabaron siendo infundados. No se equivocaban en sus predicciones: la emergencia climática reclama acción transversal, intergeneracional y global, y Donosti, afortunadamente, ha comenzado a despertar. Me encontraba rodeada por adolescentes concienciadímxs, veinteañerxs, padres de familia con sus retoños, personas de mediana edad, jubiladxs y abuelxs. Un par de guiris, que pasaban por allí, improvisaron carteles, un hombre estaba dispuesto a realizar todo el recorrido en muletas, mientras que una mujer se dejaba pasear orgullosa por sus dos canes (ellxs habrían elegido estar allí de saber todo lo que estaba en juego). Si el cambio climático es ya imparable, ¿lo será también el activismo?

 

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Y todo empezó. Ver a tantísima gente comprometida conmovía profundamente. A pesar de no tener acompañantes, sin siquiera darme cuenta, comencé a sentirme acompañada, abrazada, lo opuesto a sola. Dos emociones básicas libraban un pulso frenético en mi mente: esperanza y miedo. Miedo y esperanza. “¿Cuántos años buenos nos quedan?¿cuantos años buenos me quedan?”. El futuro es tan frágil.  Comencé a fijarme en los rostros de las personas que me rodeaban, muchxs jovencísimos, y solo podía pensar: “por favor que tengan una oportunidad, que puedan tener una vida digna”. Las lágrimas eran sanadoras, inevitables, catárticas, y no pude agradecer más que el día ultra luminoso me permitiese llevar gafas de sol.

 

pe y bono

 

Cuando, horas más tarde, el mismísimo Bono le entregaba el premio Donosti a una emocionadísima Penélope Cruz, in the name of love, ya no hubo lugar a dudas: lo de menos será la calidad de los films de esta edición, qué celebrities nos hayan visitado o quién gane en cualquiera de las categorías, porque serán el emotivo discurso de Pe y su “U2 surprise” lo que pase a la memoria colectiva de esta 67 edición.

 

Balance el día: 3 películas, un carrousel emocional, dos potenciales pérdidas, una manifestación, una dosis de esperanza, una rueda de prensa.

 

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