El episodio favorito de la octava temporada de Kit Harington, por una parte, nos devuelve a la eterna lucha por el poder y a las intrigas políticas y palaciegas que son la esencia de Game of Thrones, pero, por otra, nos confirma la incomprensible (¿y suicida?) elección de la HBO de finiquitar la final season en 6 miserables episodios. George, ahora entendemos por qué querías una novena temporada. ¡Nosotrxs también!

A partir de aquí, repaso de los principales protagonistas del episodio. Spoilers are coming!

 

Daenerys

¡Cuánto empeño están poniendo sus creadores en conseguir que este personaje nos resulte odioso! Hemos sido testigos de su dureza e intransigencia durante casi una década, pero cuando la chica platino asesina sin miramientos a los Tarly, dracarys mediante, Dany cruza una línea y cae en el lado oscuro a ojos del/a espectador/a. Hasta la fecha podía haber competido en méritos regentes con Jon, pero todxs comenzamos entonces a dudar de sus cualidades y capacidades como monarca. Tyrion confiesa temerla incluso. Y no es para menos. Su romance atropellado con Mr Snow parecía haber relajado su ambición, pero la batalla de Winterfell se llevó por delante todo lo que la Targaryen había estado construyendo durante años: casi todo su ejército, el respeto de sus potenciales súbditos, la única persona que la quería incondicionalmente (Ser Jorah) y, el peor mazazo de todos: su derecho al trono.

Y sin tiempo para asimilar tanta pérdida, tras un irrespetuoso funeral/celebración, vemos a una Khaleesi insegura, desubicada, desesperada incluso, que ruega (¡ruega!) a Jon algo imposible, desproporcionado y sumamente egoísta: que no desvele a nadie su verdadera identidad.  Si supiéramos que lo hace por amor, se le perdonaría, en parte, pero esta forzada y nada sutil escena (deberían haber pasado semanas desde el descubrimiento de la naturaleza incestuosa de su relación, no días), nos demuestra sin ambajes la megalomanía of the mother of dragons. Y ya no quedan muchas dudas de que, salvo el trono, para ella todo es accesorio. Vendería sin pestañear a Jon al diablo con tal de ocupar en exclusiva el iron throne. ¿Dónde están los grises y la ambivalencia?

 

dany

 
Y en mode battle continua, a pesar del bienestar de quienes luchan por ella. Pero navegando de camino a Dragonstone sucede una tragedia, cuanto menos cuestionable. El psicópata de Euron (again) tiende una emboscada a la flota targaryenil y, como resultado, no solo acaban hundiendo todos los barcos y secuestrando a Missandei, sino que asesinan al aún convaleciente Rhaegal (Why, why, WHY????). ¿Cómo sabía el Greyjoy que pasarían por allí de camino a King’s Landing? ¿Cómo es posible que dos dragones volando a una altura, intuimos, considerable, no sean capaces de detectar toda una flota por mucha montaña que se les ponga por delante?¿cómo pueden asesinar de forma tan fácil, indigna y rápida al pobre Rhaegal, como si hiciese horas que lo tuviesen a tiro, sin permitirle defenderse, luchar o quemar a algunos capullos por el camino? ¿por qué Daererys & Co no contraatacan? ¿de todxs los hundidxs que podrían haber secuestrado, que eran muchxs, por qué eligen, única y oportunamente, a Missandei? ¡Vivan los deus ex machina!

Y aún más sola, triste, furiosa y desesperada, la Khaleesi decide seguir el consejo de Tyrion de acercarse a Cersei con una banderita blanca en lugar de achicharrarla viva. Pero la paz es innegociable por mucho que la mano del rey le suelte un emotivo discurso a su hermana. Y es aquí cuando la tensión se mezcla con la furia porque adivinamos que Missandei, un personaje querido al que nunca se llega a conocer del todo, no es más que un recurso dramático, “la mujer en la nevera” para que estalle la tragedia a manos del prota de turno. Y cuando la muchacha pronuncia con furia “dracarys!”, ante la mirada horrorizada de Danaerys y un desolado Grey Worm, no solo desearíamos ver arder a Cersei, sino a lxs propixs guionistas.  A estas alturas, Dany lo ha perdido casi todo. Incluso Jon, víctima de una ingenuidad bochornosa, la ha traicionado sin saberlo, mientras que, al mismo tiempo, sus propios consejeros están conspirando en su contra. Nada bueno puede surgir de tanto dolor y tragedia. Hacer que enloquezca, siguiendo le estela Targaryen, para que algún/a queenslayer de turno le pegue una puñalada por la espalda, sería un recurso demasiado previsible y facilón y Mr Martin no es famoso por eso. Pero estamos en terreno Benioff & Weiss now. Tal vez la clave que incline la balanza de la cordura y de su lado ya esté en su interior. No nos han repetido hasta la saciedad el tema de su esterilidad, para que no dinamiten esa mentira por los aires. Sin embargo, a la espera de que se confirme su estado de buena esperanza, lo que ya resulta evidente es que no puede haber 2 Targaryen ocupando el trono de hierro. Tal vez el hecho de que solo haya sobrevivido un dragón (snif!) ya sea un indicio de ello.

 

jon

Jon Snow Aegon Targaryen

Su honestidad, humildad, integridad, generosidad, valentía y buen corazón son incuestionables, pero resulta difícil imaginar a un futuro rey más ingenuo y peor estratega que el antiguo crow. Ya se lo reveló  Ygritte con su mítico “You know nothing, Jon Snow”. Hacer discursos en honor a lxs caídxs no se le da del todo mal, pero es como si, ahora mismo, le hubieran soltado en un laberinto lleno de minotauros y, para cruzarlo, le pidiesen que se convirtiera en uno de ellos. Jugar al juego de tronos no está en su naturaleza, como tampoco lo estaba en la de su tío-padre. Por eso va siempre con la honestidad por delante sin reparar en los efectos que esta podría ocasionar. Confía ciegamente en sus seres queridos y eso, tristemente, podría matarle. Confesar su identidad a sus hermanos, no solo es un acto de traición a Dany, sino que supone el fin de su secreto y el destape irremediable de su  particular caja de Pandora.

Al abandonar el norte, con evidente pesar, se despide con un abrazo de la única pareja feliz que posiblemente veamos en la serie: Sam y una embarazada Gilly. También le dedica otro abrazo a Tormund, que está a punto de partir hacia ese norte beyond the Wall que le robaron los white walkers. A este último le pide que cuide de su lobo huargo, Ghost, que jamás podría permanecer encerrado en un lugar tan gris como Winterfell. El último plano de esa emotiva escena de despedida, con los 4 personajes viéndolo marchar, resulta, además de desoladora, inquietantemente profética. Parece estarnos diciendo que Jon no volverá al norte jamás.

 

ghost

Ghost

Los animales en el cine/series no son más que un recurso para contagiar estados emocionales o resaltar una faceta o rasgo determinado de los humanos. Pedir que el valiente lobo huargo tuviera una justa identidad propia, aquí y ahora, viendo la línea acelerada de la serie, sería poco menos que una utopía. Y es que el pobre cánido estaba ahí solo para resaltar y subrayar la parte Stark de Jon (un rasgo casi alternativo, porque fue un Stark diferente desde el comienzo, pero siempre ha sido un miembro más de la manada). Dicho lo cual, solo la miserable racanería de un presupuesto en efectos especiales que parece ir íntegramente a los dragones puede justificar el desprecio y ninguneo que se le ha dedicado al pobre animal. No solo ha estado desaparecido durante varias temporadas, sino que reaparece sin reencuentro previo, lo vemos luchar brevísimamente en la batalla y, el peor desprecio posible, Jon ni siquiera se digna a dedicarle una miserable caricia al despedirse. ¿Así recompensa el miserable norteño toda una vida de fidelidad al único ser que no solo lo acompañó, sino luchó por él contradiciendo su instinto de supervivencia, e incluso, lo veló cuando lo asesinaron? Pocas veces un ser digital ha sabido transmitir tan bien la desolación de un corazón roto. Ghost, herido y con media orejita menos, no se merecía eso. ¡Él nunca lo haría, Jon Snow! Y con esta traición lobuna se consigue lo hasta ahora impensable: que Jon nos caiga mal. La hipótesis de que no se despidió de él porque tenía resistencias a abandonar su parte norteña no nos consuela. Su ninguneo parece más un “recorte” económico que una posible solución argumental, lo cual resulta el colmo de la indignación en una serie multimillonaria. ¡George, please, compénsanos en los libros por esta despreciable injusticia!

 

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Sansa

Lady Stark se ha ganado el respeto de todxs, dentro y fuera de la pequeña pantalla, al poseer uno de los mejores arcos dramáticos de la serie. La fortaleza y resiliencia de la mayor de las Stark es más que notable, pero, como todo en esta temporada (y en la anterior), su evolución se nos muestra de forma más simple y carente de matices de lo que nos gustaría. Sansa es una superviviente, sí. Sin embargo, haber pasado por su infierno emocional debería haberle dejado secuelas y traumas que la serie, posiblemente, ya no nos muestre (un trastorno de ansiedad generalizada o ser incapaz de tener una relación romántica, por poner dos ejemplos). Se ha endurecido y ha perdido parte de su humanidad, eso resulta obvio, pero el precio por la supervivencia ha debido ser aún más alto. Cuando le confiesa al perro que sin psicópatas como Little finger y Ramsay seguiría siendo un pajarillo hace una lectura simplista y peligrosa de su condición de víctima. Por una parte, está bien que se resalten las consecuencias positivas de haber superado un hecho traumático, pero agradecer, sin ningún tipo de aclaración o matiz, el hecho de que varios abusadores se hayan cruzado en tu camino, es una peligrosa romantización de la cultura de la violencia. Ninguna mujer o persona que haya pasado por una situación de abuso daría las gracias a sus maltratadores por haberle hecho vivir un infierno (ni elegiría, si pudiera, ese destino, en lugar de otro sin tortura y dolor). Podría aceptar la situación y esforzarse por ver el vaso medio lleno, pero agradecer el calvario o asegurar que el sufrimiento ha sido un “sine qua non” para convertirse en una gran mujer, jamás. Muy mal y muy misógino por parte de los creadores de la serie.

Otros rasgos dark de Sansa son su soberbia y su frialdad estratega. Ella, a diferencia de Jon, si juega al Game of thrones y no duda en traicionar a su primo-hermano si cree que desvelar su secreto a Tyrion podría quitarle de en medio a su novia y/o ser beneficioso para el norte. Resulta una estrategia algo rastrera, como también lo es alegrarse de la derrota de Daenerys y escupirle su bilis a Jaime sobre Cersei, cuando solo dos capítulos antes lo había aceptado como “buena gente” sin pestañear. Ni siquiera el emotivo gesto de colocar un emblema Stark sobre la pira de Theon compensa esta mezquindad. Sansa, tu antes molabas!

 

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Tyrion y Varys

A la espera de que haga uso de su astucia en el tramo final de la serie y nos regale un golpe maestro o alguna jugosa sorpresa, ahora mismo nos encontramos con un Tyrion más destyrionizado que nunca. Sabíamos que Bronn se vendería al mejor postor en lugar de matar a los Lannister brothers inmediatamente, pero nadie entiende cómo pudo entrar en la fortaleza de Winterfell, ballesta en mano, por mucho que las defensas estuvieran bajas y en mode bacanal. Se intuye que no conseguirá su jugosa recompensa palaciega, pero el mercenario, por ahora, parece querer dejarse engañar.

Con el pastel de la verdadera identidad de Jon al descubierto, su sentido de la lealtad y su amor por Daenerys instan a Tyrion a permanecer fiel a la madre de los dragones… por ahora y hasta que algún acto de despiadada megalomanía le haga cambiar de opinión. Por el contario, Varys, con una mezquindad y frialdad espeluznantes, comienza a tejer su particular tela de araña y sugiere, incluso, la posibilidad de asesinarla “por el bien del reino” ante “un candidato mejor”. Personalmente, nunca me he creído el espíritu altruista de Varys. Espero equivocarme, pero ese buenismo meloso que exhibe parece la careta de un estratega consumado que solo persigue su propio interés. ¿Se puede ser manipulador y buena gente al mismo tiempo? ¿Acaso no es un oxímoron y un síntoma claro de psicopatía? Circula por la red una teoría que asegura que Varys siempre ha sido un topo de Cersei (ello explicaría golpes maestros como el reciente ataque naval de Euron y mucho me temo que va a ser confirmada very soon), aunque si la memory no me falla, Melisandre le dijo a Varys: “Tengo que morir en este país extranjero, igual que tú”. ¿Y si Varys no fuese realmente Varys? ¿Se equivocaría la sacerdotisa roja o algún ser por determinar ya está de okupa en el cuerpo de la araña?

 

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Arya

Que la menor de los Stark era un espíritu indómito como su loba Nymeria ya lo sabíamos. Resulta muy ingenuo y tierno por su parte, pero, ¿era necesario que el recién nombrado Lord Gendry le propusiera matrimonio y acabara con el corazón roto para subrayar la unladylikeness de la joven?

La chica tiene un asunto pendiente en King’s Landing y de camino se topa con Sandor Clegane, con un destino y objetivo similar. Sin embargo, no asesinar a alguno de los miembros de su lista, como Melisandre o el mismo Hound, no solo salvó su vida, sino la vida de todxs. ¿Qué candidatxs potentes le quedan? Resulta improbable que ella sola acabe con la mala malosa AKA Cersei de nuevo (de ser así, este universo no se llamaría “A song of Ice and fire”). Sin embargo, ¿a  quién pertenecerán esos ojos verdes que aún le quedan por cerrar? ¿No serán los suyos? Imaginar a una Arya en periodo de paz y sin lista de la muerte es casi surrealista. ¿A qué se dedicaría? ¿Seguiría formándose como perfect killer?¿se haría mercenaria o policía alternativa? ¿abriría una escuela de asesinxs implacables o reemplazaría a Bran como cuervo de 3 ojos? Mucho me temo que la fiera Stark pueda estar a punto de despedirse de nosotrxs. We’ll see.

 

brienne

Brienne-Jamie-Cersei

¿Pasará la relación entre Brienne y Jamie de platónica a romántica en los libros? Aunque sean dos de mis personajes favoritos, su nuevo estatus me parece un error. Tal vez se deba, en parte, a que ambos han sido de los que más han sufrido el efecto forzado y atropellado de esta octava temporada. Hace unos años, su romance habría durado varios capítulos, pero, aquí y ahora, la única evidencia de su relación son un par de noches de sexo. Sabemos que se quieren y se respetan, pero nunca los vemos actuar como pareja. Da la impresión de que, más que un acontecimiento que marcará los arcos de ambos personajes, su romance es una excusa para acentuar la naturaleza ambivalente del Lannister. Brienne saca lo mejor de él, mientras que Cersei representa su lado oscuro. La relación con su hermana llega a tal nivel de toxicidad, que pronto se adivina que el vínculo solo puede acabar con la muerte de uno de ellos. ¿Era necesario un affaire mal contado que destroza a la recién proclamada Ser para subrayarlo? ¿Si hubiera decidido volver con Cersei sin haber iniciado un romance con la Tarth su involución habría tenido menos fuerza?

Y es que Jaime se muestra extremadamente cruel con Brienne en esa despedida improvisada (el muy cobarde pretendía largarse sin decir adiós, al más puro estilo Jon Snow). ¿Es su ciego amor por Cersei lo que le impulsa a ser mezquino, la cobardía de estar, por primera vez en su vida, al lado de la mujer adecuada o ambas cosas? Los creadores de la serie aseguran que al conocer las últimas noticias sobre la queen descubre su verdadera identidad villanil, pero esta explicación no convence, porque si algo nos ha demostrado el Lannister es que su personaje resulta cualquier cosa menos unidimensional. ¿Se marcará un anti-Theon, descubrirá su error demasiado tarde o solo acudirá a King’s Landing para proteger al reino y cumplir la profecía? Y, sobre todo, ¿qué supondrá este mazazo para Brienne? Las únicas veces que la hemos visto sin armadura han sido al lado del kingslayer. El hecho de que solo muestre su vulnerabilidad en este contexto amoroso tiene cierto tufillo machista (en este 8×04 sólo le habría faltado ir corriendo a su habitación para llorar sobre la cama, como una princesa Disney) y la prueba de ello está en que algunos tweets rancios y odiosos recalcaban que ‘nunca la habían visto tan “femenina” como en ese momento de súplica y corazón roto’. Está visto que este machista mundo no está preparado para una mujer tan compleja y poco convencional como ella. Espero que lxs guionistas no la abandonen y ninguneen también.

 

cersei

 
Mientras tanto, en King’s Landing, la pérfida Lannister parece tenerlas todas consigo, tras cerrarse en banda a cualquier tipo de acuerdo, superar en número a su enemiga Targaryen y herirla gravemente (un hijo menos, una mejor amiga menos y el empujón hacia la crueldad sin retorno y/o la locura), pero, como su padre ya le recordó alguna vez, no es tan lista como ella se cree (y hay algo patético y ciegamente anhelante en ella). Además de posibles errores en la batalla que se avecina, sus dos amantes pueden suponer un peligro: Jaime por profético y Euron al descubrir que el supuesto retoño que espera, en realidad, no es hijo suyo. El de la Headey es un personajazo, pero su muerte debe ser potente y dolorosa.

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Si hubiera que pedir un deseo para el 8×05, además de que no asesinen a Drogon (único en su especie, ains), independientemente de quiénes ganen o pierdan en esa futura batalla, sería que la mutilación y simplificación de las tramas no asesine, aún más, la esencia de la serie. Sin embargo, me temo que a estas alturas, ese deseo es ya imposible. Bye, bye, final digno…

 

Ghost-Again-Game-Thrones

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