1 nominación:
Mejor película de animación
Entre malotes carismáticos (Gru 2. Mi villano favorito), osdas familias cavernícolas (Los Croods), fraternidades disfuncionales (Frozen), y cartas de despedida animadas (The Wind rises), prácticamente pasa desapercibida una humilde película francesa que narra la insólita amistad entre dos seres que estaban destinados a ser enemigos de por vida: el oso Ernest, un habitante del “mundo de arriba” y Célestine, una ratoncita que vive en “el mundo de abajo”.

Basada en los cuentos de Gabrielle Vincent y adaptada a la pantalla por el reconocido escritor Daniel Pennac, sería una lástima y una injusticia imperdonable que su menor comercialidad, su espíritu de cuento ilustrado y su animación clásica alejaran a niños y adultos de la que va camino de convertirse en una de las mejores películas animadas de la década.  
 
 
 
Puntos a favor
*Su exquisita animación que rebosa mimo y cuidado. En una época dominada por el CGI (Computer-generated imagery), sorprende y agrada su cuidada y deliciosa animación. Ernest et Célestine es un canto de amor al medio, una acuarela en movimiento llena de ternura, imaginación y un (chapliniano) encanto naif.
*Sus protagonistas, especialmente el bohemio y torpón oso Ernest, un curioso  híbrido entre Charlot, el abuelo de Heidi y Homer Simpson.
*Posee muchas y deliciosas imágenes para el recuerdo, pero, tal vez, destaquen por encima de todas, las imaginativas escenas oníricas y la genial oda visual al invierno, en la que formas y figuras y bailan al ritmo de la música hasta estallar en primavera.
 
*El lúcido guión está lleno de metáforas que abordan temas tan variados como las diferencias sociales a todos los niveles, el especismo, los prejuicios y la toxicidad de los introyectos culturales, la tiranía del sistema capitalista, la lucha entre ser uno mismo y desarrollar tu esencia o esclavizarte al limitante (y castrante) rol impuesto, etc.
*El emotivo discurso del juicio y su montaje en paralelo.
*La brillante versión alternativa de lo que los humanos patrios conocemos como El ratoncito Pérez.
*Con una facilidad pasmosa, nos atrapa desde el comienzo y nos mantiene con una sonrisa pegada en el rostro durante todo su (escaso) metraje. A diferencia de la, en mi opinión, sobrevalorada Frozen, Ernest et Célestine si consigue emocionarnos hasta las lágrimas y conseguir que volvamos a sentirnos niños.
Contras
*La historia que aborda no es tan profunda, original, redonda o “adulta” como la de sus hermanas mayores.
*Los espectadores que hayan olvidado a su niño interior la considerarán demasiado infantil, dulce y “blandita” y se impacientarán ante el recurrente uso del slapstick.
* El hecho de que no aún no existiera en los 80’s.
¿Qué aportará?
Un emotivo, sutil y siempre necesario) canto a la amistad y la tolerancia y una de las mejores y más entrañables fabulas animadas de los últimos años.
¿Opciones oscariles?
 
Desgraciadamente, será poco probable que la sensible y nostálgica The Wind rises de Miyazaki y esta delicia osuno-ratonil (ambas muy superiores y mis favoritas en la categoría) desbanquen a la muy taquillera e imparable Frozen. La nominación de la primera, a ojos de los académicos, supone ya en sí misma un reconocimiento para el maestro japonés y sería un triunfo al estilo David contra Goliat que una pequeña película francesa se llevará el tito Oscar a casa. Una pena.
El especial oscaril sigue en…
Crítica de American Hustle
Crítica de Alabama Monroe
Crítica de Capitán Phillips
Critica de Philomena
Crítica de Nebraska
Crítica de Frozen
Minicríticas de Gravity, 12 años de esclavitud, Dallas Buyers Club y The wind rises aquíy aquí
 
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