Tanto los integrantes del club de admiradores de Drive como sus detractores tienen algo el común: la certeza total e indiscutible de que la chaqueta ochentera que luce Ryan Gosling es ya y para siempre un icono del séptimo arte. Resulta imposible olvidarla por mucho que se intente.
Y es que, se mire por donde se mire, no podría ser más hortera: “enguatá”, color crema y de raso (¡arg!). De entrada, parece imposible que una prenda tan cantosa (y antierótica) pudiera quedarle bien a alguien sin reducirlo a un patético macarra de barrio, pero el guapísimo Ryan consigue dotarla de una gracia y fascinación tal, que la inefable chaqueta acaba resultando un protagonista más de la película.
La scorpion jacket es, además, una metáfora y un documento dolorosamente gráfico de la bajada a los infiernos del protagonista. Comienza con un pulcro color crema, para, poco a poco, acabar teñida de rojo sangre. El estoico Gosling no se molesta ni en cambiarse de ropa ni el lavarla. Brutalmente honesta, es como si fuera gritando a los cuatro vientos: esto es lo que hay y así se lo estamos contando.
Como no podía ser de otra manera, se ha convertido en un objeto de culto y ahora existen réplicas de la misma para que todo el mundo pueda sentirse un héroe atípico. Si la quieres, puede ser tuya por 160 dólares de nada en Steady Clothing.
 
Hace un día que he visto Drive y no puedo dejar de pensar en ella… Fascinante, violenta, tierna, sórdida, oscura… e inesperadamente romántica.
Esta si que es una transición al lado oscuro bien contada y no la de Anakin Skywalker, Lucas…

[Retales para recordar en el primer post]

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