Si tuviera que elegir las 3 joyas cinematográficas de mi adolescencia, sin orden de preferencia, una sería Star Wars, otra Indiana Jones, y la tercera (y recién estrenada película de la semana), Regreso al futuro. Tantas veces la he visto, que mi family al completo (incluso mis cats, estoy segura) podrían reconocerla, no sólo en cualquier fotograma, sino por frases como: Condensador de fluzo, fluzeando”, “otra vez la palabra fuerte, ¿tenéis algún problema molecular en el futuro?”, “¡¿Gallina?! ¡Nadie me llama gallina!” y, como no, por uno de mis diálogos favoritos:

– Nunca había visto calzoncillos violetas Levi’s…
– ¿Levi’s? ¿Popo po por qué me llamas Levi’s?
– Lo llevas escrito en tu ropa interior, ¿no? Levi’s Strauss… Seguro q te llaman Lev…
– Pues no, en realidad me llaman Marty…

Desgraciadamente, sólo he disfrutado este maravilloso clasicazo en la versión doblada que gravé en VHS muchas lunas atrás. Cual sería mi sorpresa, cuando ayer la V.O me reveló que los famosos gallumbos de McFly, no eran de Levi’s Strauss, ¡¡¡¡sino de Calvin Klein!!! ¿Qué por qué los dobladores cambiaron tan vil y asquerosamente la marca? Supongo que debieron pensar que en la Spain de 1985 nadie conocía la ahora archifamosa empresa de underwear. ¿Pero quién les autorizó a cambiarla por Levis?¿Intuirían con olfato mercantil el impacto que esta divertida escena tendría en nuestros maleables cerebros juveniles? Estafadísima me hallo al saber que el “seguro que te llaman Lev” que he pronunciado hasta la saciedad, es, en realidad “seguro que te llaman Cal”. No sé a vosotros, pero para mi, no es lo mismo.

La escena de la song de la semana es una de mis favoritas, ya no sólo de la trilogía, sino de la historia del cine en general. Marty McFly ve realizado su sueño de actuar en su colegio…. sólo que 30 años antes…. propiciando el enamoramiento de sus padres… mientras descubre el mítico rock&roll (y algún que otro sonido más), no sólo a un grupo de futuros fans, sino a uno de sus principales pioneros, Chuck Berry, al que su primo llama por teléfono para hacerle escuchar ¡su propia canción aún no escrita! Si esto no es rizar el rizo, ladies & gentlemen, busquemos a Llongeras… o a Bisbal.

marty mcfly – johnny b. goode from etsw on Vimeo.

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A pesar de que JK Rowling se ha encargado de dibujarnos la relación entre Harry y Hermione más pura y blanca que la tierna Copito de Nieve, había un detalle que sorprendía y rechinaba por su ausencia en el séptimo y último libro de la saga potteriana y que el guionista ha tenido el valor (y/o el olfato) de incluir. Y es que no es humano que dos adolescentes que se quieren, de más o menos buen ver (el menos va para Radcliffe, Watson es preciosa), solos en lejanos parajes inhóspitos de postal, abrumados y aterrados por la carga de una misión suicida e imposible, sin las necesidades básicas de seguridad y afecto cubiertas, lejos de su hogar, familia y amigos y con la frustración (sexual) de estar sin sus pelirrojos enamorados, no tengan, como mínimo, un momento de duda o de necesidad de calor humano. No, Rowling, eso no es sano, te pongas como te pongas.

Mucho se ha hablado de la famosa escena del baile o “la del casi” de la última película potteriana. La han tachado de cursi, de innecesaria, e incuso, de morbosa, entre otras lindezas, pero nadie, o casi nadie, ha comentado que Harry y Hermione bailan al ritmo de un temazo de Nick Cave, ¡Nick Cave, señoras y señores! ¿Cómo es posible que a nadie le sorprenda este ramalazo de buen gusto en un producto tan taquillero y juvenil?

¡Enhorabuena por Marty y su ropa interior violeta, Lou! Y congrats también por su baile en medio de ninguna parte a Rick 🙂

P.S. Si han llegado hasta aquí, déjenme unas letrillas, una crítica, una sugerencia, whatever… Comunicar es una calle de doble dirección. Si actualizar en un blog se convierte en un monólogo y no hay intercambios o feedback, para mi no tiene ningún sentido.