Teniendo en cuenta las pasiones y encendidos debates que dentro y fuera del blog ha levantado la actualización de los mejores eye candy del cine, y ante la presión de cierto blogero resentido, he decidido, con todo el dolor de mi corazón (¡juas!), dedicar una entrada a algunos de mis chocolate eyes favoritos. La elección ha sido facilísima. Y es que entre mi top de bellezones, salvo alguna excepción, siempre han abundado más los ojos oscuros que los claros, qué le vamos a hacer….

No hay orden de preferencia. No quiero ni puedo elegir a mi favorito.

Rodrigo Santoro: o el cuerpazo tristemente desaprovechado de ojos tristes que siempre será una de las grandes incógnitas de cierta famosa y recién acabada serie. Si yo hubiera sido Laura Linney en Love actually, no le habría dejado escapar…


Adam Brody: el chico mono con el que, en versión patria, deseas cruzarte todos los días al doblar cualquier esquina, y prestarle un libro, llevártelo al cine, compartir con el tus últimos descubrimientos musicales…

Matthew Fox: ejemplo perfecto de cuarenteño de muy buen ver. Nadie sabe con certeza el color de sus ojos. A veces son marrones y otras verdes. Puede que el misterio se resuelva en los extras del pack de las 6 temporadas de Lost. Hasta entonces, seguiremos sintiendo una envidia nada sana por Kate…

Josh Hartnett: puede gustarte o no como actor, pero sus 1’90 cm de hot stuff dejan sin aliento. Sólo él podía padecer el peinado paje de Las vírgenes suicidas y seguir estando guapo.

Quien le ha visto llevando únicamente una toalla violeta durante la mitad del metraje de El caso Slevin, nunca lo olvida…

Daniel Brüll: o el chico guapo que actúa como si no lo fuera. Sencillo y encantador dentro y fuera de la big screen, tiene un no-sé-qué-qué-se-yo que me hipnotiza. ¿Será su poliglotismo? ¿Será su boca?

James Franco: ha sido el enamoradísimo Tristan, James Dean, el enemigo de Spiderman y el gran amor de Harvey Milk, pero siempre deja con la sensación de que lo mejor de él está por llegar. Las chicas que frecuentaban la hamburguesería donde trabajaba opinaban lo mismo. Por eso siempre volvían con la excusa de que se habían olvidado algo…

Christian Bale: lo conocí en El imperio del sol cuando tenía la misma edad del chavalín que interpretaba y me chifle por él. Luego fue creciendo en todos los sentidos de la palabra y acabó convirtiéndose en uno de mis actores favoritos. Últimamente parece que ha perdido un poco el norte, pero no pierdo la fe de que vuelva a casa como el prota de su primera película…

Johnny Depp: el actor fetiche de Tim Burton lo tiene todo para estar en cualquier top de actores (y no sólo de los más guapos). Lo quise cuando tenía tijeras en lugar de manos, cuando fue el peor director del mundo, cuando lucía rimel piratil como nadie y cuando enamoraba a Bardem en Antes que anochezca como travesti y a lo loco… y algo me dice que lo seguiré queriendo…

Keanu Reeves: o mi amor platónico en la adolescencia. Antes de la era botox este guapísimo y exótico señor nos hizo muchos regalos y no sólo para la vista. El Neo de Matrix, el policía de Speed, el maloso resentido de Mucho ruido y pocas nueces, y el mejor de todos: el chapero de Mi Idaho privado. Aitana Sánchez Gijón le llamaba “soso de cojones” en el rodaje de Un paseo por las nubes y él repetía “sousou de coujounes”. Aisss…

Jim Sturgess: tal vez, mi chico favorito. Y es que de él me gusta todo: sus corbatas, su look, su pelo, su mirada picara, sus andares… aunque puede que lo que realmente me enamorara fuera su versión de I’ve just seen a face en Across the universe.

Se va haciendo un hueco en Hollywood sin prisas, a base de buenas críticas y mucha simpatía y sencillez. ¡Jim, por el amor del Dios, ven al Zinemaldi!

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P.S. Mr McAvoy, prometo compensar su imperdonable ausencia en mi ranking de ojos bonitos viendo 74 veces seguidas la escena de la playa de Expiación. ¿Cómo he podido olvidar sus ojazos azul eléctrico? ¿Cómorr? Please, don’t hate me!

P.S.2. ¡Pasen por la encuesta de la mejor peli del verano! 😉

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