El weekend pasado vi Watchmen llevada por el cuasi-chantaje emocional de un amigo megafan del Comic World. Según él, era una adaptación dignísima de la que es considerada la major novela gráfica de todos los tiempos, y, con la generosidad que le caracteriza, quería compartirla conmigo.
Como advenediza en el mundo viñetil, mis conocimientos se limitan a las ultraconocidas traslaciones cinematográficas, y, a excepción del Superman, Batman y V de vendetta (opinión por la que cualquier fan de Alan Moore me condenaría al infierno irremisiblemente) ningún experimento reciente me había dejado buen aftertaste.

Así que, desde mi “nirepajoleraideismo”, mis expectativas eran:

– Ver una buena película de superhéroes con poderes
– Con una trama compleja
– Llena de personajes bien desarrollados, traumatizados (o carne de terapia) y, a ser posible, ambíguos
– Una lucha más o menos encarnizada entre el bien y el mal
– Una estética cuidadísima
– Una buena dosis de FX
– Demasiados hombres y demasiadas pocas mujeres (florero)
– Un puñadito de crítica social
– Una cucharada de romance
– Una pizca de filosofeo
– Unas gotitas de nihilismo

Y lo que me encontré fue:

– Una buena película sin superhéroes y, salvo alguna excepción, sin poderes
– Con una trama oscurísima y complejísima
– Llena de personajes decentemente desarrollados, retorcidos y de moralidad más que gris, que en su mayoría, no sólo son carne de terapia, sino directamente de institución mental
– Una exploración del lado oscuro la naturaleza humana
– Una estética muy cuidada y unos títulos de crédito cuquísimos
– FX, ma non troppo, una buena B.S.O y más gore del que me gustaría…
– Demasiados hombres y demasiadas pocas mujeres
– Mucha crítica social, acompañada de disertaciones políticas e incluso teológicas
– Una cucharada de romance… y de sexo…
– Filosofeo en su mayoría teñido de azul fluorescente
– (Más que) nihilismo aderezado con un mucho de misantropía

Tras el visionado, en mi faceta habitual de lectora compulsiva de críticas, para my surprise, abundaban everywhere:

– Referencias contínuas al generoso miembro viril azul fluorescente del doctor Manhattan
– Estallidos de cólera de los fans acérrimos que aseguraban que para entender el argumento previamente había que leer el cómic
– Más pataletas de los fans por el cambiazo de un giro argumental final

– Descripciones generosas y sin prejuicios sobre las imponentes posaderas del científico más nudista de la historia y de Patrick Wilson, alias Búho Nocturno II
De todo lo cual, yo deduzco:

– Sí, es azul, ¿qué pasa? Chicos, un poco de seriedad. Yo no quiero sacar la deformación profesional, pero tanto penecentrismo suele indicar: a) que no se ha superado la fase fálica y/o b) una homosexualidad latente. Yo me lo haría mirar…
– Me repatea que me digan que para entender una peli tengo que leerme antes un book/comic. Una película tiene que tener entidad propia y sostenerse por si misma independientemente del material original. “¿Qué el comic es mejor?” Pues vale. “¿Qué no se capta la complejidad?” ¿Es que acaso es posible?
De todas formas, yo la entendí sin necesidad de guías ni mapas y no tengo el coeficiente de Ozymandias…
– Como no siento apego al argumento original, el cambio final que no desvelaré no me parece tan deleznable ni tan imperdonable como lo pintan algunos.
– El ejemplo del penecentrismo aquí también se aplica. El cuerpo del doctor Manhattan no existe, leñe. ¡Que ni siquiera es humano!.
Y sí, a pesar del sobrepeso por exigencias del guión y de las entradas, Patrick “Búho” Wilson está muy bueno…

No me puedo creer que haya escrito algo parecido a una crítica :S

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