1) Errol Flynn:

A pesar de hacerse famoso como aventurero, galán y héroe ideal en títulos como Robin Hood, al otro lado de la pantalla, Mr Flynn, no sólo era indigno de utilizar las mallas del hombre que robaba a los ricos para dárselo a los pobres, sino que sus vergüenzas habrían sido una ídem para unos tristes leotardos.
Su fanfarronería, rebeldía, falta de disciplina, histrionismo y demás megalomanías eran lo de menos. Tampoco ha obtenido este ilustre puesto seduciendo todo lo que emanara estrógenos o deleitando a sus invitados tocando el piano con el “piiii” en sus particulares “private parties”. Errol se ha ganado forever more el number one en mi black list por maltratador y abusador de todo lo que se pusiera a su alcance. Estuvo recibiendo denuncias por violación y acoso sexual casi hasta su muerte; y todos los animales que tristemente se cruzaron en su camino, padecieron de la forma más abominable y sádica.
Murió prematuramente, a los 50 años. Solo. Victima de sus excesos, los acreedores, las drogas, el
sexo y… ¿la conciencia?.

2) Mel Gibson:

Que sí, que era mono. Que sí, que tenía unos ojos azules que llenaban la pantalla. Que sí, que poseía uno de los mejores culos del cine. Tampoco dudo de las virtudes actorales, productoriles y directoriles del australiano de oro, pero admito que debo tragarme mis prejuicios (y su correspondiente urticaria) cada vez que entro al cine a ver una película suya.
Su complejo de superioridad debe alcanzar la cima del Ayers rock y más allá. Por su boquita de piñón han salido perlas que han puesto de manifiesto su trogloditismo, republicanismo, machismo, racismo y todos los peores ismo que imaginarse puedan.
Él intenta compensarlo al conservative eye del mundo con sus obras de caridad y un “catolicismo flandeseriano” que le ha llevado a construir una capilla en su casa (¡su hija quiere ser monja!).
El sector hollywoodiense está dividido, aunque muchos aún no le han perdonado sus legendarias y pesadísimas bromas (ask Mr Pesci, no me atrevo a contarlo).
Dicen que en él todo es puro teatro, ¿pero quién querría ser reconocido y recordado por ser un bocas rancio y repelente?

3) Tom Cruise:

Se que Mr Valkiria es un blanco fácil. Mediáticamente, es como ese miembro débil de la manada a cuya yugular se lanzan de lleno todas las leonas; pero no he podido reprimirme.
¿Qué es más cuestionable en él? Petardo, actor mediocre, embajador de sectas, comedor de placentas, consumidor de zapatos con alzas y eterno modelo de sonrisas profidenes, debutó en el cine enfundado en unos calzoncillos y no ha dejado de perseguirnos en nuestras pesadillas desde entonces.
A su favor debo decir que no me disgusta en Rain Man, Entrevista con el vampiro o Magnolia, pero, en mi opinión, tiene todos los defectos de la personalidad 3 del eneagrama elevados al cubo: es el buscador de estatus, el ambicioso, la estrella, el triunfador, el “Mr Cara a la galeria”, el eterno actor que never ever se quita su mascara…
Verlo en una entrevista hace pupa a cualquier espíritu sensible. Parece un jugador de baseball hipermotivado e hipervitaminado a punto de salir al campo. Dan ganas de decirle: Tomasín, deja de darnos el turre con la Cienciología, relájate y préstame tu crema de placenta de 1000 dolares, anda…

¿Cual es vuestro ranking? Ojo que parlamos de actores, no de sucedáneos testosteróneos…
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